Porque Dios quiere amar a otros, te ha
creado a ti, tal como eres, para que tú les lleves su amor
Vino a Roma una amiga de la familia. Este
beso es de parte de tus padres. Y me han dicho que si necesitas algo me lo
digas para comprártelo. El amor no se detiene a causa de las distancias y
cuando tiene una oportunidad trata de manifestarlo de algún modo, incluso con
emisarios. Mientras contemplaba y escuchaba a mi paisana, entendí perfectamente
que mis papás me decían: te queremos mucho y nos preocupamos de ti.
Algo parecido ocurre con Dios y el amor que Él tiene por los hombres. No sé si
lo habías pensado alguna vez. Por eso te lo digo: tú y tu vida, es un esfuerzo
de amor por parte de Dios. El Señor quiere amar y por eso te ha creado a ti.
Pero, ¡atentos! En ti, el amor de Dios se expresa en un doble sentido. Porque
Dios te ama a ti, te ha creado. Pero a la vez, porque Dios quiere amar a otros,
te ha creado a ti, tal como eres, para que tú les lleves el amor que Él les
tiene.
Esto es lo que San Juan Pablo II decía: "Movido por el principio de haber
sido creado a imagen de Dios, hombre y mujer, el creyente puede reconocer el
misterio del rostro trinitario de Dios, que lo crea poniendo en él el sello de
su realidad de amor y comunión" (31 de mayo 2001). Vamos a explicar estas
palabras del Papa.
¿Cómo es Dios? Dios es "amor y comunión". Para que
se pueda amar es necesario que exista algo que sea amado, algo diverso del que
ama.
¿Correcto? Pero, a la vez, el amor crea unión entre el amante y el amado. Es
decir, para amar se requiere ser diverso de otro y, al mismo tiempo, el amor
busca la unión. En realidad esto es lo que llamamos el misterio de la Santísima
Trinidad: siendo tres personas son, por el amor, una sola realidad.
La siguiente pregunta que se debe responder es ¿cómo eres tú? Si
tú has sido creado para expresar el amor de Dios, y para amar es necesario ser
diverso de lo que se ama, resulta que tú has sido creado diverso, diverso de
todos. Pero la principal diversidad es ser "hombre y mujer". Es
cierto que tú, si eres varón, eres diverso también de cualquier otro hombre,
pero sobre todo eres diferente de cualquier mujer. Lo mismo se aplica a la
mujer: cada una de ellas, aunque diversas entre sí, son más diferentes respecto
de cualquier hombre.
Todavía está en boga una cierta tendencia a la igualdad entre hombres y
mujeres. Es cierto que la igualdad es un valor que se debe defender, pero la
verdadera riqueza humana consiste en ser diversos.
Si todos fuéramos iguales, ¿qué podría yo dar al otro y que podría recibir de
él? En cambio con la riqueza de las diferencias siempre tengo algo que dar y
algo que recibir. Por lo mismo es la diversidad lo que ofrece una dignidad y un
valor a cada persona: ¿de qué serviría yo si no tengo nada que dar al otro? y
¿qué valor tendrían los demás si no tienen nada que darme? Por ello, nos decía
el Papa "cuando se pierde de vista el principio de la creación del hombre
como varón y mujer, se ofusca la singular dignidad de la persona humana y se
abre el camino a una amenazadora cultura de la muerte". Si el otro no
tiene nada que ofrecerme ¿para qué le voy a mantener en vida?
Decíamos que tú eres un esfuerzo de amor por parte de Dios. Por ello te ha
creado diverso de los demás, y es en "la experiencia del amor rectamente
entendido (entre hombre y mujer) que cada ser humano está llamado a tomar
conciencia de los factores constitutivos de la propia humanidad: razón, cariño,
libertad". ¿Qué quiere decir el Papa con estas palabras?
Él vuelve a afirmar que sólo en el matrimonio entre un hombre y una mujer se
puede realizar la dignidad plena del ser humano. En efecto, la unión
matrimonial no es simplemente una unión pasional. Se contrae matrimonio después
de una recto conocimiento de las diferencias del uno y del otro. No es la
pasión sino la razón quien descubre lo que uno puede dar y puede recibir del
otro. No es la pasión lo que mueve a hacer el amor, sino el amor lo que busca
el cariño y el afecto tal como el otro lo necesita y a recibirlo tal como el
otro sabe darlo. La duración del amor no depende de la pasión y del egoísmo,
sino de la libertad que ha optado por la persona amada por encima de cualquier
otra persona y circunstancia.
Recuérdalo muy bien: tú eres un esfuerzo de amor por parte de Dios. Y donde
primero lo tienes que vivir es en tu vida personal, matrimonial, familiar. Ama
a los demás como Dios los ama.
Por: P. Juan Carlos Ortega Rodriguez
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