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jueves, 2 de julio de 2026
sábado, 27 de junio de 2026
Estatutos generales de la Asociación Medalla Milagrosa
Estatutos generales de la Asociación Medalla Milagrosa
27/11/2018DOCUMENTOS DE LA ASOCIACIÓN DE LA MEDALLA MILAGROSA3 COMMENTS
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AUTHOR: ASOCIACIÓN DE LA MEDALLA MILAGROSA · YEAR OF FIRST PUBLICATION: 2010.
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Roma, 31 de mayo de 2010
Fiesta de la Visitación de la Virgen María
A todos los miembros de la Asociación de la Medalla Milagrosa:
¡La gracia y la paz de Nuestro Señor Jesucristo llenen sus corazones ahora y siempre!
La Santísima Virgen María, en las apariciones a Santa Catalina Labouré en 1830, regaló a la Iglesia un mensaje evangelizador de esperanza, expresado en la Medalla que encargó difundir. Desde entonces, este deseo de la Santísima Virgen se ha ido haciendo realidad y las distintas Congregaciones y Asociaciones, que hoy componen la Familia Vicenciana, han hecho de esta difusión uno de los elementos de su apostolado.
La Asociación de la Medalla Milagrosa, fundada en numerosos países y con personas de todas las razas y condiciones, ha venido realizando, con entusiasmo y generosidad, ese encargo de María. La historia de la Asociación es la expresión viva de tantos esfuerzos gozosos en dar a conocer la Medalla y difundirla, especialmente entre los que tienen un corazón pobre capaz de acoger la gracia del Señor.
A lo largo de todos estos años, hasta el presente, la Asociación se ha ido regulando a través de los Estatutos propios aprobados por la Santa Sede, tanto en 1909 como en 1998. Cada AMM elaboró sus Estatutos nacionales a partir de los Generales, que, después de haber sido aprobados por el Director General, se convirtieron en la pauta y guía de todas sus actuaciones.
En los últimos años se trató la conveniencia de hacer una adaptación de todos los Estatutos a un mundo y a una Iglesia que han evolucionado de un modo rápido. Nos urgía a ello el gran plan pastoral propuesto a toda la Iglesia por el querido Papa Juan Pablo II, en su documento: «Novo Millennio Ineunte». Todo esto llevó al Consejo General de la AMM a elaborar un proyecto de nuevos Estatutos Generales, que se trabajó en las AMM Nacionales a lo largo de un año, para concluir con una amplia reflexión sobre el mismo en el Encuentro Internacional de la AMM, en París, en noviembre de 2009, y la redacción de un texto de Estatutos Generales que, a continuación, se sometió a la aprobación de !a Santa Sede.
El fruto de este trabajo son estos Estatutos Generales, aprobados por la Congregación de Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica el 14 de abril de 2010.
Os invito a que los recibáis con cariño, como el camino que ahora nos propone la Iglesia de Jesucristo, en fidelidad al deseo de María, a fin de que sintiéndoos hijos de Dios y de María, en el amor que une a todos los miembros de la AMM, seáis testigos del evangelio y servidores en el mundo concreto en el que vivís.
Caminemos por esta senda todos los que pertenecemos a la AMM, de la mano de nuestra Madre Milagrosa, al encuentro de su Hijo, Jesucristo, nuestro Señor.
Su hermano en San Vicente
G. Gregory Gay, C.M.
Director General de la AMM
(Traducido del italiano)
Decreto
La Asociación de fieles de la Medalla Milagrosa, compuesta por fieles laicos, clérigos y miembros de Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica, fue aprobada y reconocida en toda la Iglesia, con finalidad y Estatutos propios, por Su Santidad el Papa S. Pío X, mediante el Breve Dilectus filius del 8 de julio de 1909, vinculándola a la dirección del Superior General de la Congregación de la Misión y de la Compañía de las Hijas de la Caridad.
Después del Encuentro Internacional celebrado en el mes de noviembre del 2009, con ocasión de la conclusión del centenario de la primera aprobación, visto el crecimiento y la difusión de la Asociación en muchos países con diferentes expresiones culturales y religiosas, la autoridad competente de la Asociación ha procedido a un cuidadoso trabajo de estudio y de revisión de los actuales Estatutos.
El Superior General de la Congregación de la Misión, con fecha 29 de marzo 2010, ha presentado a la Sede Apostólica la petición de aprobación de los Estatutos renovados.
Esta Congregación para los Institutos de vida consagrada y Sociedades de vida apostólica, después de un atento examen de la materia, con el presente Decreto.
Aprueba
El nuevo texto de los Estatutos Generales de la Asociación de la Medalla Milagrosa, según el ejemplar en lengua española conservado en sus archivos.
No obstante cualquier disposición en contrario.
Del Vaticano, 14 abril 2010.
Franc Card. Rodé, C.M.
Prefecto
Sr Enrica Rosanna, F.M.A.
Subsecretario
I – Origen
1. Origen de la Asociación
La Asociación Medalla Milagrosa es un vivo y perenne memorial de las apariciones de la Inmaculada Virgen María en 1830. En esta aparición, la Virgen mostró un modelo de la medalla, que al ser acuñada se extendió rápidamente en muchos países. Fue el pueblo mismo quien la llamó «milagrosa» debido a los innumerables favores que Dios concedía por medio de ella.
La Asociación nació para dar a conocer a la Virgen de la Medalla Milagrosa y transmitir el mensaje de la Medalla, como una catequesis de la Historia de la Salvación, ofrecida por la misma Virgen María, para aquellos que tienen un corazón abierto a su mensaje.
2. Aprobación Pontificia
La Asociación Medalla Milagrosa1 fue aprobada y reconocida para toda la Iglesia, con Fines y Estatutos propios, por el Breve Dilectus filius, de Pío X, del 8 de julio de 1909.
La aprobación de 1909 supuso vincular la Asociación a la Dirección del Superior General de la Congregación de la Misión y de la Compañía de las Hijas de la Caridad. Los Estatutos han sido revisados y aprobados de nuevo por la Congregación de Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica el 14 de abril 2010. (Prot N.P. 53-1/98).
3. La sede de la Asociación.
3.1. La sede religiosa Internacional y devocional es:
Capilla de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa
140, rue du Bac
75340 París, Cedex 07 – Francia.
3.2. La Sede canónica es el lugar de residencia del Director General:
Casa Generalizia
Via dei Capasso, 30
00164 Roma – Italia.
3.3. La sede funcional es el lugar de residencia del Subdirector General.
II – Naturaleza
4. La Asociación Medalla Milagrosa es una asociación pública de fieles internacional (cf. can 312 ss.), integrada por laicos, clérigos y miembros de institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica, que, llevando consigo la Medalla Milagrosa, la honran con una vida cristiana y apostólica. Cada miembro según su estado de vida, buscan fomentar una vida más perfecta por medio de la difusión del mensaje que la Santísima Virgen entregó a Santa Catalina Labouré en 1830.
5. Se caracteriza por tres notas:
5.1. Nota Eclesial:
5.1.1. Porque todos sus miembros, desde el bautismo, están llamados a participar de la misión salvífica de la Iglesia bajo la dirección de sus pastores.
5.1.2. Porque el cumplimiento de sus Fines está ligado a la misión de la Iglesia.
5.1.3. Porque ha sido aprobada y reconocida por la iglesia.
5.2. Nota Mariana:
5.2.1 Porque la misma naturaleza de la espiritualidad cristiana tiene presente la dimensión mariana.
5.2.2. Porque la Asociación nace a raíz de las apariciones de la Virgen María a Santa Catalina Labouré en 1830.
5.2.3. Porque todos sus miembros se sienten llamados a conocer, vivir y difundir el mensaje de estas apariciones de 1830.
5.3. Nota Vicentina:
5.3.1. Porque la Asociación nace en el interior de la Familia de San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac, cuyo carisma es el servicio y la evangelización de los pobres.
5.3.2. Porque la dirección de la Asociación ha sido confiada al Superior General de la Congregación de la Misión y de la Compañía de las Hijas de la Caridad.
6. Insignia
La insignia de la Asociación Medalla Milagrosa es la misma Medalla tal como aparece en el logotipo que se pone a continuación:
Esta insignia debe ser la misma en todos los países.
III – Del Fin y los Medios
7. La Asociación tiene como finalidad:
7.1. El seguimiento de Jesucristo con la fuerza del Espíritu, a ejemplo de María, discípula y modelo de vida cristiana.
7.2. Honrar y fomentar la devoción y el compromiso con la Virgen de la Medalla Milagrosa.
7.3. Difundir la espiritualidad mariana a través del mensaje de la Medalla Milagrosa.
7.4. La santificación a través de la comunión, la vida espiritual y el apostolado.
7.5. La Evangelización y el Servicio. La forma de ejercer este apostolado es múltiple. Tradicionalmente, la Asociación Medalla Milagrosa, en muchos países, la hace con las familias, ya sea por medio de la Visita Domiciliaria o a través de otros medios de difusión, como revistas, hojas de divulgación, contactos personales o envíos por correo. El servicio de Caridad se ejerce por medio de Proyectos en beneficio de los que viven en pobreza, y se realiza, ya sea en colaboración con otras ramas de la Familia Vicenciana, o por medios propios. Cada Asociación nacional de la Medalla Milagrosa programa la Evangelización y el Servicio del modo que cree más conveniente.
8. Medios
8.1. La vida de oración personal y comunitaria, especialmente centrada en la Palabra de Dios.
8.2. Vivir en auténtica comunión con los otros miembros de la Asociación, expresada en la eucaristía.
8.3. Conocer y actualizar el mensaje de las Apariciones que se concreta en los signos de la medalla.
8.4. La formación integral desde la participación en la vida de los centros locales, especialmente encuentros, asambleas, talleres, cursos, retiros.
8.5. Apostolado organizado de evangelización y de servicio a los pobres y a las familias. Este apostolado se realiza por medio de la visita domiciliaria, y/u otros medios pastorales, como las nuevas tecnologías.
IV – Vida espiritual
9. Los miembros de la Asociación son conscientes de que una vida interior y comunitaria, sólidamente construida y vivida, da fuerza y valor al testimonio que la Asociación se propone vivir a través de sus fines. Además de todo lo que abarca vivir una vida cristiana, asumida con profundidad y gozo, la Asociación trata de expresarse en unas virtudes que nacen de las notas propias:
10. ORAR Y CONTEMPLAR. Invitados por María («Venid al pie del altar…» «Oh María… ruega… que recurrimos…») los miembros de la Asociación cuidan el encuentro con Dios en la oración y contemplación, tanto personal como comunitaria. La fuerza de esta actitud orante sostiene a toda la Asociación y la capacita para salir al encuentro evangelizador de los demás seres humanos.
Esto supone: cuidar personal y comunitariamente el ejercicio de la oración y contemplación.
11. VIVIR EN COMUNIÓN de encuentro, en el Amor evangélico, como tarea y gozo, a ejemplo de María, reunida en el cenáculo con la Iglesia naciente. Esto da el ser a la Asociación, la une, la invita a celebrarlo en la liturgia, especialmente en la eucaristía, y encuentros, y también la vincula a la Iglesia.
Esto supone: Esforzarse por tener un estilo de vida personal y comunitaria en Caridad que resulte significativa ante el mismo mundo (Jn 13,35; Hch 2,42-47; 4,32-35).
Esta Comunión se expresa, desde la nota Eclesial, en el sentir con la misma Iglesia y participar comprometidamente en su vida y ministerios.
12. – EVANGELIZAR: Ser portadores de vida, a ejemplo de María, en el misterio de la Visitación, reconociendo continuamente las maravillas del Señor y cantando su alabanza porque «levanta del polvo al desvalido».
Esto supone: Intentar vivir las actitudes de María de Nazaret, respecto a Dios y a los demás, para anunciarles la buena nueva de Jesucristo.
13. – SERVIR: Disponibilidad para SERVIR A CRISTO EN LOS POBRES, permaneciendo junto a ellos, como María en casa de su pariente Isabel, y en el estilo característico de toda vocación vicenciana.
Esto supone: Vivir el espíritu contemplativo vicenciano que nos impulsa a expresar la caridad y realizar la justicia, corporal y espiritualmente, en el servicio a Jesucristo en los Pobres.
14. La vida espiritual da forma a todas las expresiones de vida de la Asociación, concretizadas en:
• La reflexión y la oración
• La celebración y el encuentro
• La evangelización y el servicio a los que son pobres.
La Asociación fomenta esta vida espiritual por medio de un Camino de vida propio, un texto que sirve de inspiración o regla de vida para toda la AMM, y que considera como uno de los medios fundamentales para vivir en sencillez sus fines.
15. Indulgencias
Los miembros de la Asociación Medalla Milagrosa gozan de las indulgencias concedidas a perpetuidad por el rescripto de la Penitenciaría Apostólica dado el 27 de Octubre de 1995, y completadas en los Estatutos aprobados el 19 de febrero de 1998. (Prot. N. 53-1/98) y en estos Estatutos:
• en el día de la Inscripción en la Asociación,
• en el aniversario de la institución de la Asociación (a nivel local, diocesano, nacional e internacional).
• en la fiesta de Santa Luisa de Marillac, 15 de marzo,
• en la fiesta de San Vicente de Paúl, 27 de setiembre,
• en el día de la fiesta de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, 27 de noviembre,
• en la fiesta de Santa Catalina Labouré, 28 de noviembre.
16. Fiesta Litúrgica propia
La Fiesta principal de la Asociación se celebra el 27 de Noviembre, en el que se recuerda la Manifestación de la Virgen de la Medalla Milagrosa a Santa Catalina Labouré.
La Asociación recuerda dicha fiesta el 27 de cada mes, o el día que cada Centro considere oportuno, con la celebración de eucaristías o Jornadas Marianas.
Además, los miembros de la Asociación participan con gozo, de modo especial, en todas las celebraciones marianas y vicencianas del calendario litúrgico.
V – Miembros
17. Miembros en general
«Todos los fieles pueden pertenecer a esta Asociación y participar de sus privilegios, con tal que lleven sobre su pecho pendiente del cuello la Sagrada Medalla, bendecida e impuesta… Los socios se complacen en repetir con frecuencia la invocación: «¡Oh María, sin pecado concebida; ruega por nosotros, que recurrimos a ti !».» (San Pío X, Estatutos, arts. 5 y 7)
Esto significa:
• haber aceptado conscientemente el mensaje de la Medalla,
• recibir la medalla bendecida, por medio de la imposición, como aceptación plena de lo que significa,
• llevarla con nosotros, como un recordatorio continuo del mensaje, para vivirlo,
• invocar habitualmente a María con la jaculatoria, para fomentar nuestra fidelidad a Ella.
La Sagrada Medalla es un regalo para todos y quien la reciba y la lleve con devoción y confianza es considerado miembro de esta Asociación.
18. Miembros comprometidos
Son miembros comprometidos, todas aquellas personas que, habiendo recibido una formación básica, a tenor del art. 20, expresan su deseo de pertenecer a la Asociación y aceptan trabajar para realizar los fines de la misma.
Es necesario hacer este compromiso de un modo formal.
19. Derechos y Responsabilidades de los miembros comprometidos
19.1 Derechos:
Gozar de todos los beneficios espirituales que la Iglesia concede a sus miembros y tener voz activa y pasiva en su participación dentro de ella.
19.2 Responsabilidades:
Comprometerse a cumplir y hacer cumplir los Estatutos y participar activamente dentro de la Asociación. Tomar parte en las actividades programadas para recibir formación y en el apostolado propio.
20. Recepción de los miembros comprometidos
Para que una persona llegue a formar parte de la Asociación, como miembro comprometido, se le pedirá:
20.1 Llevar una formación básica en cuanto a los principales elementos de la doctrina cristiana y la identidad de la Asociación durante seis meses como mínimo. Cada Asociación Nacional en sus Estatutos señalará el ritmo y contenido de esta formación.
20.2. Expresar su propósito de sentirse unida, en espíritu de comunión cristiana, con todos los miembros de la Asociación.
20.3. Haber participado ya en el apostolado propio de la Asociación.
20.4. Manifestar por escrito, en lo posible, su deseo de pertenecer a la Asociación e inscribirse en el Libro de socios de su Centro Local.
VI – Gobierno
21. El gobierno de la Asociación se lleva a cabo en los niveles: General, Nacional, local, y, donde fuera conveniente, Regional
22. Nivel General
22.1 Director General.
Esta Asociación se rige por la autoridad de un Director General, que es el Superior General de la Congregación de la Misión y de la Compañía de las Hijas de la Caridad, tal y como fue establecido por la Santa Sede (Breve Dilectus filius, del 8 de julio de 1909).
22.1.1 Competencia del Director General
Compete al Director General:
22.1.1.1. Gobernar y animar la Asociación. Su autoridad nace de su oficio de Superior General de la Congregación de la Misión y de la Compañía de las Hijas de la Caridad, reconocida por Pío X, de acuerdo con el Breve Dilectus filius. Y supone, según dicho texto, garantía de «unidad» y «perennidad» a la Asociación.
22.1.1.2. Representar a la Asociación ante los organismos internacionales de la Iglesia y en todas las reuniones a las que sea convocado.
22.1.1.3. Nombrar al Subdirector General que normalmente será un miembro de la Congregación de la Misión, aunque también podría ser una Hija de la Caridad o cualquier otro miembro de la propia Asociación Medalla Milagrosa.
22.1.1.4. Nombrar, a petición del Visitador o Visitadores del país, y su Consejo, a los Directores Nacionales.
22.1.1.5. Nombrar, a petición de la Visitadora o Visitadoras del país, y su Consejo, a las Hermanas Delegadas Nacionales.
22.1.1.6. En los casos en que no se trate de un miembro de la Congregación de la Misión o de una Hija de la Caridad, el nombramiento se hará a petición del Subdirector General.
22.1.1.7. Erigir las Asociaciones Nacionales con la aprobación de sus Estatutos.
22.1.1.8. Convocar, por sí o por su delegado, en caso excepcional, al Consejo General.
22.1.1.9. Remover a los miembros del Consejo General según las condiciones del canon 318, § 2.2
22.2. Asamblea General
La Asamblea General trata de promover la participación y comunión de cada miembro en la Asociación. Se realizará, al menos, cada seis años.
22.2.1 Participantes en la Asamblea General
Participan el Consejo General, y por cada Asociación Nacional con Estatutos aprobados, su Director Nacional, la Hermana Delegada y dos laicos. Las Asociaciones Nacionales que aún no tienen sus Estatutos aprobados, podrán enviar dos representantes, de los cuales uno es el Director Nacional o la Hermana Delegada, y el otro un laico.
Todos los representantes en la Asamblea General tienen voz y voto.
22.2.2. Las tareas de la Asamblea General son:
22.2.2.1. Elegir a tres miembros para el Consejo General, intentando que sean representativos de las regiones donde se encuentra establecida la Asociación. Para las elecciones se tendrán en cuenta las condiciones del canon 119.3
22.2.2.2. Proponer la revisión de Estatutos Generales. Cualquier cambio de Estatutos deberá ser aprobado por 2/3 de los miembros de la Asamblea, y tener la aprobación del Director General. Estos cambios se presentarán para su aprobación a la Santa Sede.
22.2.2.3. Estudiar la situación de la Asociación: espiritual, pastoral, económica, etc., y proponer iniciativas para el futuro, en cualquiera de los campos en los que la Asociación se exprese.
22.2.2.4. Sugerir temas de formación relacionados con el espíritu y desarrollo de la Asociación.
22.2.2.5. Aprobar los compromisos surgidos de la propia Asamblea.
22.2.2.6. El Subdirector General presentará un informe sobre la marcha de la Asociación desde la última Asamblea General.
22.2.2.7. Aprobar la cuota anual que las Asociaciones Nacionales abonarán para el funcionamiento del Consejo General y del Secretariado General.
22.2.3 Toma de decisiones
Excepto en lo concerniente a la revisión de Estatutos, todas las demás decisiones son hechas de acuerdo con el c. 119: En lo referente a la elección de personas, y en lo relacionado a otros asuntos.
22.3 Subdirector General
Normalmente el Subdirector General es un miembro de la Congregación de la Misión, nombrado por el Director General para ayudarlo en el cumplimiento de sus funciones. Podría ser también una Hija de la Caridad o cualquier otro miembro de la propia Asociación Medalla Milagrosa.
22.3.1 Funciones
Su autoridad está delegada por el Director General como se describe a continuación, y también en ocasiones marcadas puntualmente por el mismo Director General. Las principales funciones del Subdirector Internacional son las siguientes:
22.3.1.1.
• Animar y orientar a los Consejos Nacionales, para que promuevan el cumplimiento de los fines de la Asociación.
• Promover la fundación de la Asociación en aquellos países en los que aún no existe la Asociación.
• Examinar los Estatutos Nacionales de la Asociación haciendo pertinentes observaciones a ellos de acuerdo con los Estatutos Generales, y presentarlos al Director General para su aprobación.
• Dar su opinión al Director General sobre el nombramiento del Director Nacional, así como el nombramiento de la Hija de la Caridad como Delegada Nacional.
• Ofrecer materiales de formación para la Asociación en los diversos países. Dar criterios para la elaboración de otros nuevos, en concordancia con las recomendaciones de los documentos finales de los Encuentros Internacionales de la AMM.
• Presentar al Director General al menos una vez al año un informe sobre el caminar de la Asociación en el mundo.
• Convocar y preparar una reunión de dos días y al menos una vez al año, en la cual pueda encontrarse el Consejo General con el Director General. En dicha reunión se evaluarán y se planearán las actividades del Consejo para llevar a cabo la animación y difusión de la Asociación en los países.
• Animar a los países a estudiar los Documentos Finales de los Encuentros y a elaborar compromisos o líneas de acción de acuerdo a las propias necesidades y valores culturales.
• Mantener comunicación con los Directores Nacionales de la Asociación, ofreciéndoles información y materiales de formación para que realicen una efectiva animación y acompañamientos a los Consejos Nacionales y grupos locales.
• Supervisar la página Web de la AMM Internacional como medio de información y formación.
22.3.2 Duración en el cargo
La duración del mandato del Subdirector General se deja a la decisión del Superior General, tal y como se indique por escrito en el momento del nombramiento, y no será superior a seis años, aunque podrá ser nombrado para un segundo mandato de tres años no renovable.
22.4. El Consejo General
22.4.1 Miembros
Además de los miembros elegidos por la Asamblea, forman parte del Consejo General: el Director General, el Subdirector General y una Consejera General de las Hijas de la Caridad, el secretario(a) ejecutivo y el tesorero(a). Ellos son los «Responsable mayores» (Cf. Canon 318 § 2) de la Asociación.
22.4.2 Reuniones
El Consejo General se reunirá, al menos, una vez al año. Esta reunión es convocada y presidida por el Director General o el Subdirector General, o la persona a quien designe el Director General. Conviene que haya comunicación entre ellos a lo largo del año.
22.4.3 Funciones
• Proponer temas de reflexión sobre aspectos importantes de la vida y actividad de la Asociación.
• Asegurar la animación, una buena comunicación y el apoyo con y entre las Asociaciones a nivel Internacional o Nacional a través de correspondencia, visitas y otros medios posibles.
• Evaluar los compromisos aprobados por la Asamblea General o en encuentros internacionales y llevar a cabo los acuerdos tomados.
• Preparar la Asamblea General y los Encuentros internacionales.
• Estudiar y aprobar el presupuesto y el balance final del año, presentados por el tesorero.
• Velar por el cumplimiento de los Estatutos Generales.
• Designar a los liquidadores de bienes, en caso de disolución de la Asociación, según las normas que establecerá el mismo Consejo General.
22.4.4 Duración de los cargos:
Los tres miembros elegidos en la Asamblea General ejercerán su oficio hasta la Asamblea siguiente, y podrán ser reelegidos para un segundo mandato solamente.
22.5 Secretariado General
22.5.1 Constitución
Estará constituido por el Subdirector General, un/a secretario/a ejecutivo/a y el/la tesorero/a generales, los que son nombrados por el Director General, después de consultar el Consejo General de la Asociación, y los respectivos Visitadores y Visitadoras, si son miembros de la Congregación de la Misión o de las Hijas de la Caridad. También pueden ser miembros laicos de la Asociación.
22.5.2 Funciones del Secretariado General
• Promover la vitalidad de la Asociación a través de la ejecución de las acciones propuestas por el Consejo General.
• Favorecer medios de unión entre las Asociaciones nacionales.
• Informar sobre la vida de la Asociación.
• Recibir las notificaciones de nombramientos en el ámbito nacional, así como las de la creación de nuevas Asociaciones.
• Organizar y llevar a cabo en el ámbito internacional los encuentros y otras iniciativas que el Director General o el Consejo General juzguen convenientes para promover espiritual y apostólicamente la vida de la Asociación.
• Mantener al día los archivos de la Asociación.
• Presentar al Consejo General un presupuesto provisional al inicio del año y un balance al final del mismo.
22.5.3 Duración en el cargo.
La duración del mandato del Secretario y Tesorero Generales se deja a la decisión del Director General, y no será superior a seis años, aunque podrá ser nombrado para un segundo mandato de tres años no renovable.
23. Nivel Nacional
23.1. Para erigir una Asociación Nacional se requiere la aprobación de sus Estatutos por el Director General.
23.2. En los Estatutos Nacionales se establecen las normas particulares que se consideran convenientes en la propia nación sobre la formación y la organización de los miembros, derechos y obligaciones de los mismos y el trabajo apostólico que la Asociación se propone realizar. También deben señalar la manera de formar una Asociación local, la organización de los cargos y la elaboración de proyectos de trabajo nacional y local.
23.3. La AMM tendrá un Consejo Nacional definido en los Estatutos Nacionales y aprobado por el Director General.
23.4. La función del Director Nacional es representar al Director General, según las atribuciones señaladas en los Estatutos Nacionales.
23.5 El Director Nacional informará al Director General, con copia al Subdirector General, sobre la marcha de la Asociación en el país. Esto lo hará al menos una vez al año.
24. Nivel Local
24.1. Los grupos o centros locales, con sus actividades, son la verdadera vida de la Asociación.
24.2. Para comenzar un nuevo grupo de la Asociación, es necesaria la aprobación del Consejo Nacional y el consentimiento por escrito de la autoridad eclesiástica competente, en virtud del derecho común y del propio.
25. Tanto el Consejo General como el Consejo Nacional y local están al servicio de la Asociación y de los miembros en general.
VII – Finanzas
26. La Asociación Medalla Milagrosa no tiene carácter lucrativo. Sus miembros son conscientes de que los bienes se administran como patrimonio de los Pobres, y han de estar al servicio de la Asociación y sus fines apostólicos, según lo establezcan los Estatutos.
26.1 Tanto el Consejo General, como los Consejos Nacionales y los Centros Locales nombrarán un Tesorero que se encargue de administrar los bienes de la Asociación según los fines de la misma y bajo la dirección de los Consejos respectivos.
26.2. Estos tesoreros deben dar cuenta periódicamente de su administración a los responsables del Consejo. En el Consejo General se ha de dar cuenta una vez al año.
En los otros Consejos, según lo especifiquen los Estatutos Nacionales.
26.3 Los tesoreros, en los distintos niveles, tendrán hecho un inventario de bienes, que se actualizará cada año.
26.4. Para el funcionamiento del Consejo General y del Secretariado General, la Asociación en cada país abonará una cuota anual fijada en Asamblea General. Donará además una aportación solidaria y razonable anualmente para los gastos y proyectos del Consejo General.
VIII – Disolución de la Asociación
27. El Director General, podrá pedir a la Santa Sede la disolución de la Asociación por causa justificada.
27.1. El Consejo General hará las liquidaciones correspondientes.
27.2. Los bienes que resten, una vez saldadas las deudas, se emplearán en favor de los pobres designados por el Director General.
27.3. Este artículo 27 será recogido en los Estatutos Nacionales, para su aplicación adecuada en el caso de Disolución de la Asociación Nacional y/o Local.
IX – Observación y exhortación final
28. Para todo aquello que no esté expresamente indicado en los presentes Estatutos de la Asociación se regirá por lo prescrito en el derecho universal de la Iglesia en materia de asociación de fieles.
29. Los miembros, conscientes de que María, «asunta a los cielos,… no abandonó su misión salvadora, sino que con su múltiple intercesión continúa procurándonos los dones de la salvación eterna» (Lumen Gentium, 62), procuran repetir con frecuencia las palabras que aparecen en la medalla, «Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti». Sin embargo, deben recordar que la verdadera devoción no consiste ni en un sentimiento pasajero y sin frutos ni en una credulidad vacía. Al contrarío, procede de la fe, que nos lleva a reconocer la grandeza de la Madre de Dios y nos anima a amar como hijos a nuestra Madre y a imitar sus virtudes» (Lumen Gentium, 67).
Enlace a articulo original: https://vincentians.com/es/estatutos-generales-de-la-asociacion-medalla-milagrosa/
viernes, 19 de junio de 2026
EL SANTO ROSARIO
Cómo rezar el Santo Rosario
Sigue paso a paso cada oración y pulsa en el icono al terminarla.
El Santo Rosario es una devoción recomendada por muchos Papas y santos. La misma Virgen pidió que se rezase en Lourdes y Fátima.
Inicio
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de contrición
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío. Por ser Tú quién eres, Bondad infinita, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido. También me pesa que puedes castigarme con las penas del infierno. Ayudado de tu divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Señor, ábreme los labios.
Y mi boca proclamará tu alabanza.
Dios mío, ven en mi auxilio.
Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Primer Misterio
Gozosos (lunes y sábado): La Encarnación del Hijo de Dios
Gloriosos (miércoles y domingo): La Resurrección del Hijo de Dios.
Dolorosos (martes y viernes): La Oración de Jesús en el huerto.
Luminosos (jueves): El Bautismo de Jesús en el Jordán.
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Padrenuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
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1ª Avemaría
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
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2ª Avemaría
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3ª Avemaría
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4ª Avemaría
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5ª Avemaría
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6ª Avemaría
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7ª Avemaría
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8ª Avemaría
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9ª Avemaría
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10ª Avemaría
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Gloria
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
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María, Madre de gracia
María, Madre de gracia, Madre de misericordia.
Defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
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Oh, Jesús Mío
Oh Jesús mío, perdónanos. Líbranos del fuego del infierno, lleva a todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas.
Segundo Misterio
Gozosos (lunes y sábado): La Visitación de Nuestra Señora a su prima santa Isabel
Gloriosos (miércoles y domingo): La Ascensión del Señor a los Cielos
Dolorosos (martes y viernes): La Flagelación del Señor.
Luminosos (jueves): La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná.
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Padrenuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
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1ª Avemaría
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
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2ª Avemaría
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3ª Avemaría
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4ª Avemaría
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5ª Avemaría
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6ª Avemaría
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7ª Avemaría
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8ª Avemaría
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9ª Avemaría
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10ª Avemaría
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Gloria
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
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María, Madre de gracia
María, Madre de gracia, Madre de misericordia.
Defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
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Oh, Jesús Mío
Oh Jesús mío, perdónanos. Líbranos del fuego del infierno, lleva a todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas.
Tercer Misterio
Gozosos (lunes y sábado): El Nacimiento del Hijo de Dios.
Gloriosos (miércoles y domingo): La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles.
Dolorosos (martes y viernes): La Coronación de espinas.
Luminosos (jueves): El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
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Padrenuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
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1ª Avemaría
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
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2ª Avemaría
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3ª Avemaría
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4ª Avemaría
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5ª Avemaría
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6ª Avemaría
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7ª Avemaría
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8ª Avemaría
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9ª Avemaría
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10ª Avemaría
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Gloria
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
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María, Madre de gracia
María, Madre de gracia, Madre de misericordia.
Defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
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Oh, Jesús Mío
Oh Jesús mío, perdónanos. Líbranos del fuego del infierno, lleva a todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas.
Cuarto Misterio
Gozosos (lunes y sábado): La Presentación de Jesús en el templo.
Gloriosos (miércoles y domingo): La Asunción de nuestra Señora a los Cielos.
Dolorosos (martes y viernes): Jesús con la Cruz a cuestas, camino del Calvario.
Luminosos (jueves): La Transfiguración.
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Padrenuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
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1ª Avemaría
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
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2ª Avemaría
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3ª Avemaría
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4ª Avemaría
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5ª Avemaría
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6ª Avemaría
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7ª Avemaría
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8ª Avemaría
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9ª Avemaría
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10ª Avemaría
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Gloria
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
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María, Madre de gracia
María, Madre de gracia, Madre de misericordia.
Defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
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Oh, Jesús Mío
Oh Jesús mío, perdónanos. Líbranos del fuego del infierno, lleva a todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas.
Quinto Misterio
Gozosos (lunes y sábado): El Niño Jesús perdido y hallado en el templo.
Gloriosos (miércoles y domingo): La Coronación de la Santísima Virgen como Reina de Cielos y Tierra
Dolorosos (martes y viernes): La Crucifixión y Muerte de nuestro Señor.
Luminosos (jueves): La Institución de la Eucaristía.
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Padrenuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
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1ª Avemaría
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
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2ª Avemaría
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3ª Avemaría
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4ª Avemaría
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5ª Avemaría
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6ª Avemaría
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7ª Avemaría
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8ª Avemaría
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9ª Avemaría
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10ª Avemaría
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Gloria
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
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María, Madre de gracia
María, Madre de gracia, Madre de misericordia.
Defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
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Oh, Jesús Mío
Oh Jesús mío, perdónanos. Líbranos del fuego del infierno, lleva a todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas.
Letanías de la Santísima Virgen
Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos
Dios Padre celestial.
Ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo.
Ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo.
Ten misericordia de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios.
Santa María,
Ruega por nosotros
Santa Madre de Dios,
Ruega por nosotros
Santa Virgen de las Vírgenes,
Ruega por nosotros…
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la Misericordia
Madre de la divina gracia,
Madre de la Esperanza,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre siempre virgen,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso digno de honor,
Vaso insigne de devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consuelo de los migrantes
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina asunta a los Cielos,
Reina del Santo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la paz.
Cordero de Dios
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo.
Ten piedad de nosotros.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración
Te pedimos, Señor, nos concedas a nosotros tus siervos, gozar de perpetua salud de alma y cuerpo, y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, seamos librados de las tristezas presentes y gocemos de la eterna alegría. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Por las intenciones del Santo Padre
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
Avemaría
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Gloria
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Una Salve a la Virgen
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Enlace al artículo original: https://www.elsantorosario.es/como-rezar-el-rosario/
martes, 2 de junio de 2026
FICHA DE FORMACIÓN: JUNIO DE 2026
jueves, 7 de mayo de 2026
FICHA DE FORMACIÓN: MAYO DE 2026
FICHA DE FORMACIÓN: MAYO DE 2026
CRISTO REY Y MARÍA REINA
La fiesta de Cristo Rey es la culminación del año litúrgico, sobre la obra de salvación realizada por Jesús desde el Adviento-Navidad, Cuaresma-Pascua y tiempo del Espíritu Santo. Fue proclamada por el Papa Pío XI en la Encíclica "Quas primas" (11 de Diciembre de 1925) para contener el ateísmo y la secularización.
Jesús es un rey atípico: "mi reino no es como los de este mundo ". No nace en un palacio sino en un pesebre, sus padres no son unos aristócratas, su estilo es la pobreza y la sencillez, sus armas son la confianza en el Padre y el amor y el servicio a los hombres. Reina desde una Cruz: "Jesús Nazareno Rey de los judíos" (INRI). Es Rey del Universo por la obra de la redención, el perdón, el reino de Dios, la justicia, la verdad y la paz, como dice el Prefacio de la Misa.
Cada ciclo litúrgico destaca un aspecto peculiar de su reinado. El ciclo A lo presenta como el Rey Pastor, porque su reinar fue servir como un buen pastor que quiere, busca, cuida, guía a sus ovejas al reino celestial. Resucitado, vencedor del pecado y de la muerte, es el Hijo de Dios que vive y actúa y devolverá al Padre la creación restaurada lectura) y que marca el estilo de vida para sus discípulos. Bienaventurados porque me visteis y servisteis en el hambriento, en el forastero, en el desnudo, en el enfermo y en el preso.
El ciclo B lo presenta en el diálogo con Pilato como verdadero Rey, que ha venido para ser testigo de la verdad. El libro del Apocalipsis lo presenta como el Testigo fiel, el Primogénito de entre los muertos, el Príncipe de los reyes de la tierra que nos ha liberado de nuestros pecados por su sangre y nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios.
Y el ciclo C, en el diálogo con el buen ladrón, lo presenta como el Rey que promete el Paraíso a todo el que crea y espere en él: "hoy estarás conmigo en el Paraíso ". San Pablo en la carta a los Colosenses invita a dar gracias a Dios Padre, "que nos ha sacado del dominio de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados" (Col 1, 12-14).
Ante este misterio de Jesucristo Rey es preciso admitir su reinado en nuestro interior, adherimos a él, vivir los valores evangélicos de la bondad, la verdad y la paz. Trabajar por instaurar su reinado en las familias en la sociedad. Esta es la vocación de los laicos: anunciar y construir el Reino de Dios. Ante el empeño de algunos de retirar los crucifijos y la religión de las escuelas, que les estorba, trabajar por la verdad y el reinado de Dios.
María Reina en la medalla. El Papa Pío XII publicó el ll de octubre de 1954 la Encíclica "Ad Caeli Reginam" sobre la realeza de la Virgen María y la institución de su fiesta. He aquí algunas palabras.
Asunta a los cielos, María está con Jesucristo, su divino Hijo. María debe ser llamada Reina, no solo por su divina maternidad de Jesucristo, su único Hijo, sino también porque Dios ha querido que ella tenga un papel excepcional en la obra de nuestra eterna salvación. La Encíclica afirma que Cristo, porque él nos ha redimido, es nuestro Señor y Rey, por lo que la Santísima Virgen también es nuestra Reina, debido a la manera única en la que ella participó en la obra de nuestra redención.
Cristo, el nuevo Adán, se debe llamar Rey no sólo porque es el Hijo de Dios, sino también porque él es nuestro Redentor, por lo que, análogamente, la Virgen María es Reina no sólo porque es Madre de Dios, sino también porque es la nueva Eva que se asoció con el nuevo Adán.
María es la mujer glorificada, asunta al cielo, según el pasaje del Apocalipsis 12, 1-6: "una gran señal apareció en el cielo: una mujer revestida del sol, la luna bajo sus pies y en la cabeza una corona de doce estrellas " Y otra señal, un dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, dispuesto a devorar a la criatura en cuanto naciera. Pero la mujer huye al desierto, donde tenía un lugar preparado por Dios para sustentarla.
Este pasaje se refiere tanto a María como a la Iglesia, ambas perseguidas por el dragón del mal, como Herodes, los emperadores romanos y tantos otros a lo largo de la historia. La Iglesia, que da a luz a Jesucristo en sus hijos, también está acosada por el dragón que quiere devorarlos. Pero, de nuevo, en medio del desierto de la persecución, la Iglesia tiene un lugar preparado por Dios y él la sustenta.
Esta victoria sobre el mal también está representada en la medalla en la imagen de la Inmaculada, aplastando con su pie la cabeza de la serpiente que pretende herirla en su calcañar. Son muchas las serpientes que merodean por la tierra como la mentira, la falsedad, la hipocresía, la indiferencia, la injusticia. Todas deben ser pisadas como lo hizo María, la toda santa, la llena de gracia, "la concebida sin la mancha original".
Esta imagen de María Reina le hace exclamar a Santa Catalina: "iQué hermoso será decir: María es Reina del Universo. Y los niños y de cada uno en particular. Ella será llevada triunfalmente y dará la vuelta al mundo ". Por eso, el empeño de la Santa en que se hiciera la imagen con el globo en el lugar de las Apariciones. Fue el tormento de su vida... Virgen Poderosa, Reina de las Misiones.
Comentarios sobre la realeza de María y nuestra manera de servir
jueves, 16 de abril de 2026
Oracion de entrada
ORACION PARA LA REUNIÓN DE LA A. M. M
Señor, Tú nos dijiste: "Donde dos o más estáis reunidos en mi nombre, allí estoy yo, en medio de vosotros".
Hazte presente en nuestra reunión. Danos espíritu de comprensión y capacidad para el diálogo, para poder descubrir entre todos la verdad.
Que nuestra reunión de la Medalla Milagrosa, nos ayude a prepararnos mejor en el servicio de los pobres como quiere Sn Vicente de Paúl.
Te lo pedimos por intercesión de Santa María de la Medalla Milagrosa. Que Ella nos envuelva en el manto de su ternura para que transforme nuestros corazones de piedra en un corazón de carne, como el suyo.
Oh María sin pecado concebida. Ruega por nosotros que recurrimos a ti.
martes, 14 de abril de 2026
ABRIL 2026
martes, 3 de marzo de 2026
FICHA DE FORMACIÓN: MARZO DE 2026
FICHA DE FORMACIÓN: MARZO DE 2026
LOS DOS CORAZONES
La manifestación del reverso de la medalla. Santa Catalina, por si había que poner alguna inscripción, María le dice: “Bastante dicen la letra M y los dos corazones”. Los dos corazones de Jesús, rodeado por una corona de espinas y el de María, atravesado por una espada, según la profecía de Simeón. Ardiendo en llamas de fuego.
El corazón en la Biblia significa el mundo interior: pensamiento, emociones, sentimientos, origen de las decisiones y los proyectos operativos. El mundo psíquico, el “yo interior”. Aún nosotros decimos: me duele, me destroza, me rompe el corazón (dolor), y también, te quiero con todo mi corazón, te doy mi corazón… El símbolo del corazón significa lo que es la vida: amar y sufrir.
El corazón de Jesús es el símbolo del amor de Dios: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que todo el crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16). Esa fue su vida y actuación al servicio del reino: niños, enfermos, marginados, pecadores. Llegará a decir que “nadie tiene mayor amor que el que da la vida”. Y Él la da totalmente.
Esta imagen -de los dos corazones- nos remite al Evangelio, como toda la Medalla, y nos ayuda a leerlo. Cuando María y José llevan al niño para presentarlo en el templo, el anciano Simeón… “movido por el Espíritu… tomó al niño en sus brazos… y dijo a María su madre: “Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y como signo de contradicción, y a ti una espada te atravesará el alma” (Lc 2, 34-35).
Y el corazón de María aparece en la Medalla con esta espada de dolor, porque el otro corazón, el de su Hijo, está coronado de espinas. Jesús es rey, pero de la manera más subversiva que podamos imaginar. Su trono es una cruz, su corona es de espinas, su medrosa corte de pescadores se ha desperdigado y la ley de su reinado solo tiene un artículo: “Amarse unos a otros como Él nos ha amado”.
El corazón de María late al unísono con el de Cristo. Si a una vida la hace buena el amor, este corazón experimenta el más excelente. Aquí están los dos mejores corazones de la historia humana. Y uno al lado del otro. El uno con una corona de espinas; el otro, traspasado por una espada. El Papa Pío XII recordaba que santa Catalina “amaba con especial fervor los corazones de Jesús y de María, y con sus conversaciones y ejemplos, estimulaba cuando podía a todos a que devolvieran amor por amor”.
El símbolo de los dos corazones tiene un claro mensaje para nosotros. Amar es nuestra vocación y felicidad. Nacemos del amor, crecemos en él, nos realizamos y sentimos bien, hay armonía en nuestra vida si queremos y somos queridos. No debemos dividir el mundo en buenos y malos, sino en seres que han sido amados o no. Por eso, “si me falta el amor, no me sirve de nada”.
Cuando se habla del amor aparecen muchas confusiones y falsificaciones. Todos entendemos que es el afecto, la tendencia, la inclinación a otras personas y seres. Dice Erich Fromm que “el amor no es esencialmente una relación con una persona específica: es una actitud, una orientación de apertura y bondad hacia todos”. En sus dos dimensiones: amor a Dios, fuente y origen de toda caridad (Plegaria Eucarística) y amor al prójimo, que es semejante al primero.
María nos ama, desde su corazón traspasado, con su amor reunido con el de su Hijo, hasta dolerle como una espada en el alma. Se duele por su Hijo y se duele por nosotros que lo llevamos a la cruz y para que, aceptando esta, dejemos que nos cambie la vida. ¿Podremos nosotros, como María, poner nuestro corazón en consonancia con el de nuestro amigo y redentor?
María nos muestra, en la Medalla, los dos corazones palpitando al unísono. Y, como siempre, nos lleva a aquel donde está nuestra salvación: al corazón abierto de su Hijo. Pues ella “no ha dejado esta misión salvadora, sino que, con su múltiple intercesión, continúa obteniéndonos la salvación eterna” (L G, 62). Del Génesis al Apocalipsis, pasando por los Evangelios, la Medalla es esta ventana que nos asoma al misterio del amor que Dios nos tiene, para reanimarnos a responder al amor con el amor.
El Papa Francisco ha escrito una hermosa Encíclica sobre el amor del Corazón de Jesús: Dilexit nos. Entre otras cosas dice que la sociedad humana está perdiendo el corazón: guerras, matanzas, destrucción, indiferencia. Que el mundo puede cambiar desde el corazón. El de Cristo es éxtasis, salida, donación. El nuestro es frágil y está herido.
Tenemos que cambiar nuestras actitudes egoístas, cómodas, indiferentes. Porque amar es “descentrarse”, como los radios de una circunferencia. Querer y hacer el bien a todos, principalmente a los “carentes de amor”. San Vicente nos recuerda que el amor, si es verdadero, debe ser afectivo (querer bien) y efectivo (hacer el bien). Y tener presente que “al atardecer de la vida, me examinarán del amor”.
Jesús, al ver la multitud, sintió compasión. ¿Es esa nuestra actitud?
Los Estatutos nos hablan de una vida personal y comunitaria en caridad significativa ante el mundo (16.1.2). ¿Cómo lo hacemos?
viernes, 27 de febrero de 2026
Las apariciones y la medalla
5 favores que la Virgen de la Medalla Milagrosa prometió y casi nadie conoce
5 favores que la Virgen de la Medalla Milagrosa prometió y casi nadie conoce
Para ver la historia completa, por favor pulse aqui
miércoles, 25 de febrero de 2026
El 27 de noviembre, la Iglesia Católica celebra la fiesta de la Medalla Milagrosa, una advocación mariana que ha cautivado los corazones de millones de fieles alrededor del mundo. Su origen se remonta a las apariciones de la Virgen María a Santa Catalina Labouré en París, en 1830.
Las Apariciones a Santa Catalina Labouré:
Santa Catalina Labouré, una joven novicia de las Hijas de la Caridad, experimentó tres apariciones de la Virgen María en la capilla de su convento. En la segunda aparición, la más importante, la Virgen se presentó de pie sobre un globo terráqueo, aplastando una serpiente con sus pies. De sus manos extendidas emanaban rayos de luz, simbolizando las gracias que derrama sobre quienes las piden. Alrededor de la figura, se formó un óvalo con la inscripción: «Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti».
La Virgen pidió a Santa Catalina que mandara acuñar una medalla con esta imagen y la promesa de que «todos los que la lleven con confianza recibirán grandes gracias».
El diseño de la Medalla:
La Medalla Milagrosa, fiel al pedido de la Virgen, presenta en su anverso la imagen de María Inmaculada con los brazos extendidos y rayos de luz que emanan de sus manos. En el reverso, se encuentra la letra M entrelazada con una cruz, sobre la cual hay una barra que representa la tierra. Debajo, se encuentran dos corazones, uno coronado de espinas (el Sagrado Corazón de Jesús) y otro atravesado por una espada (el Inmaculado Corazón de María).
La difusión y los milagros:
La difusión de la Medalla Milagrosa fue rápida y prodigiosa. Se le atribuyen innumerables milagros, conversiones y curaciones, lo que le valió el nombre de «Medalla Milagrosa». La Iglesia Católica, tras un exhaustivo análisis, aprobó la devoción y el uso de la medalla, reconociendo su valor como un sacramental que acerca a los fieles a la gracia divina.
La Medalla Milagrosa hoy:
Hoy en día, la Medalla Milagrosa sigue siendo un símbolo de fe y esperanza para millones de católicos en todo el mundo. Se utiliza como un recordatorio constante de la protección maternal de María y como una invitación a confiar en su intercesión.
La Medalla Milagrosa es un testimonio tangible del amor de María por la humanidad. En este día de celebración, recordemos su mensaje de esperanza y confiemos en su intercesión para alcanzar la gracia divina.
Fuente y enlace al artículo original:
https://radioestrella.net/la-medalla-milagrosa-un-faro-de-fe-y-esperanza-en-el-mundo/
domingo, 15 de febrero de 2026
miércoles, 4 de febrero de 2026
Historia de la medalla de la Milagrosa
miércoles, 14 de enero de 2026
martes, 13 de enero de 2026
FICHA DE FORMACIÓN: MARZO DE 2026
LOS DOS CORAZONES
La manifestación del reverso de la medalla. Santa Catalina, por si había que poner alguna inscripción, María le dice: “Bastante dicen la letra M y los dos corazones”. Los dos corazones de Jesús, rodeado por una corona de espinas y el de María, atravesado por una espada, según la profecía de Simeón. Ardiendo en llamas de fuego.
El corazón en la Biblia significa el mundo interior: pensamiento, emociones, sentimientos, origen de las decisiones y los proyectos operativos. El mundo psíquico, el “yo interior”. Aún nosotros decimos: me duele, me destroza, me rompe el corazón (dolor), y también, te quiero con todo mi corazón, te doy mi corazón… El símbolo del corazón significa lo que es la vida: amar y sufrir.
El corazón de Jesús es el símbolo del amor de Dios: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que todo el crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16). Esa fue su vida y actuación al servicio del reino: niños, enfermos, marginados, pecadores. Llegará a decir que “nadie tiene mayor amor que el que da la vida”. Y Él la da totalmente.
Esta imagen -de los dos corazones- nos remite al Evangelio, como toda la Medalla, y nos ayuda a leerlo. Cuando María y José llevan al niño para presentarlo en el templo, el anciano Simeón… “movido por el Espíritu… tomó al niño en sus brazos… y dijo a María su madre: “Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y como signo de contradicción, y a ti una espada te atravesará el alma” (Lc 2, 34-35).
Y el corazón de María aparece en la Medalla con esta espada de dolor, porque el otro corazón, el de su Hijo, está coronado de espinas. Jesús es rey, pero de la manera más subversiva que podamos imaginar. Su trono es una cruz, su corona es de espinas, su medrosa corte de pescadores se ha desperdigado y la ley de su reinado solo tiene un artículo: “Amarse unos a otros como Él nos ha amado”.
El corazón de María late al unísono con el de Cristo. Si a una vida la hace buena el amor, este corazón experimenta el más excelente. Aquí están los dos mejores corazones de la historia humana. Y uno al lado del otro. El uno con una corona de espinas; el otro, traspasado por una espada. El Papa Pío XII recordaba que santa Catalina “amaba con especial fervor los corazones de Jesús y de María, y con sus conversaciones y ejemplos, estimulaba cuando podía a todos a que devolvieran amor por amor”.
El símbolo de los dos corazones tiene un claro mensaje para nosotros. Amar es nuestra vocación y felicidad. Nacemos del amor, crecemos en él, nos realizamos y sentimos bien, hay armonía en nuestra vida si queremos y somos queridos. No debemos dividir el mundo en buenos y malos, sino en seres que han sido amados o no. Por eso, “si me falta el amor, no me sirve de nada”.
Cuando se habla del amor aparecen muchas confusiones y falsificaciones. Todos entendemos que es el afecto, la tendencia, la inclinación a otras personas y seres. Dice Erich Fromm que “el amor no es esencialmente una relación con una persona específica: es una actitud, una orientación de apertura y bondad hacia todos”. En sus dos dimensiones: amor a Dios, fuente y origen de toda caridad (Plegaria Eucarística) y amor al prójimo, que es semejante al primero.
María nos ama, desde su corazón traspasado, con su amor reunido con el de su Hijo, hasta dolerle como una espada en el alma. Se duele por su Hijo y se duele por nosotros que lo llevamos a la cruz y para que, aceptando esta, dejemos que nos cambie la vida. ¿Podremos nosotros, como María, poner nuestro corazón en consonancia con el de nuestro amigo y redentor?
María nos muestra, en la Medalla, los dos corazones palpitando al unísono. Y, como siempre, nos lleva a aquel donde está nuestra salvación: al corazón abierto de su Hijo. Pues ella “no ha dejado esta misión salvadora, sino que, con su múltiple intercesión, continúa obteniéndonos la salvación eterna” (L G, 62). Del Génesis al Apocalipsis, pasando por los Evangelios, la Medalla es esta ventana que nos asoma al misterio del amor que Dios nos tiene, para reanimarnos a responder al amor con el amor.
El Papa Francisco ha escrito una hermosa Encíclica sobre el amor del Corazón de Jesús: Dilexit nos. Entre otras cosas dice que la sociedad humana está perdiendo el corazón: guerras, matanzas, destrucción, indiferencia. Que el mundo puede cambiar desde el corazón. El de Cristo es éxtasis, salida, donación. El nuestro es frágil y está herido.
Tenemos que cambiar nuestras actitudes egoístas, cómodas, indiferentes. Porque amar es “descentrarse”, como los radios de una circunferencia. Querer y hacer el bien a todos, principalmente a los “carentes de amor”. San Vicente nos recuerda que el amor, si es verdadero, debe ser afectivo (querer bien) y efectivo (hacer el bien). Y tener presente que “al atardecer de la vida, me examinarán del amor”.
Jesús, al ver la multitud, sintió compasión. ¿Es esa nuestra actitud?
Los Estatutos nos hablan de una vida personal y comunitaria en caridad significativa ante el mundo (16.1.2). ¿Cómo lo hacemos?
FICHA DE FORMACIÓN: FEBRERO DE 2026
LA M DE MARÍA, MADRE Y LA CRUZ
Los signos del reverso. A santa Catalina se le muestra el reverso de la medalla: la letra M y la Cruz, los dos corazones y las doce estrellas. Símbolos tan expresivos que María le dice cuando ella le pregunta si hay que poner algo: “Bastante dicen la M y los dos corazones”.
La M de María y de Madre. Es el nombre de Miriam, Señora, la favorecida, la llena de gracia. Y la Madre, la M que sale de la cruz, la maternidad divina, escogida por Dios, anunciada y consentida en el pasaje de la anunciación del ángel. La Madre y modelo de la Iglesia, la participación de María en el misterio pascual con su presencia en el calvario y su propio sufrimiento, unido al de Cristo.
Aquí María no sostiene una cuna o un niño, solo la Cruz. Después de todo, la cruz es el derecho fundamental de un cristiano, ¿cómo no iba a serlo de María? María estaba “junto a la cruz de Jesús” (Jn 19, 25). La pasión del Hijo y de la Madre están reunidas y son inseparables. Si san Pablo escribía “me gozo en mis sufrimientos por vosotros y completo en mi carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo a favor de su cuerpo, que es la Iglesia (Col 1,24), ¿con cuánta más razón sucede esto en María junto a la cruz de Jesús?
María es la discípula que sigue al Hijo sin apartarse cuando aparece el sufrimiento, el desprecio y la muerte de aquel al que amaba y seguía. La que no se derrumbó del escándalo ante el silencio de Dios. Es la madre de los seguidores de Jesús y la que con-sufre con él y ruega por nosotros para que lo sigamos sin desfallecimiento en las buenas y en las malas. La M y la Cruz son la conjunción de sus pasiones porque antes hubo la conjunción de sus vidas, como luego habrá la comunión de la gloria.
Si aquí aparece simbolizada, ante todo, la unión entre la Madre y el Hijo, también aparece, en segundo lugar, la unión entre María y los discípulos, pues el discípulo es aquel que estaba con ella al pie de la cruz. Jesús, a punto de morir, le dijo unas breves palabras para encomendarle una herencia: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Y luego al mismo discípulo amado: Ahí tienes a tu madre. Es decir, ahora también le encomendaba a él una herencia personal: tener a María por madre (Jn 19, 25-27).
En víspera de su Pasión, Jesús dice: “La mujer, cuando va a dar a luz, se acongoja porque ha llegado su hora, pero cuando le ha nacido el niño, ya no se acuerda de la angustia a causa de la alegría que siente por el hombre que ha traído al mundo” (Jn 16,2). Y esta es la hora de María, la nueva Hija de Sión, la hora que Jesús le indica para tener al discípulo como nuevo hijo. Es la hora de hacernos sus recién nacidos. La muerte de su Hijo es la hora que María nos hace hijos suyos.
Esta es la fuerza de la alianza que establece Jesús entre su madre y sus discípulos. En los contratos se marcan derechos y deberes, y se especifican intercambios de bienes y cosas: esto es tuyo y esto es mío. En la alianza se constituye una comunión de personas. Ella es nuestra y nosotros, suyos; ella es nuestra madre y nosotros somos sus hijos.
La Virgen María, con alegría personal y por encomienda de su hijo Jesús, nos tiene y nos ama a nosotros como a hijos suyos. Y al vernos necesitados, no puede menos que venir a socorrernos. Porque son muchos los sufrimientos que hay en la vida a todos los niveles: en la sociedad con las guerras, las injusticias, las desigualdades, el hambre y la miseria; en las familias con las desavenencias, las rupturas, hijos sin hogar, pérdida de la fe y la práctica religiosa; personalmente ante la presencia del dolor, la enfermedad, la ancianidad, el temor a la muerte, etc…
En las apariciones de la capilla del Bac, y ante las adversidades de sus hijos, María viene a mostrar una vez más su solicitud y amparo. Continúa su vocación de madre que corre junto a los hijos en los momentos difíciles. Ella es la que suplica a Dios (“ruega por nosotros que recurrimos a vos”), la que distribuye y da los dones obtenidos y se los da especialmente a quienes se abren para recibirlos. Necesitamos a esta Virgen María que viene a nosotros desde la Medalla para reanimarnos en la vida de fe cristiana y para curarnos de tantas heridas, violencias, desconfianzas y confusiones. Ella ve y sabe que la necesitamos ahora como entonces, y sigue tendiéndonos sus manos maternales y llenas de dones.
Ella también nos enseña a saber situarnos ante el mal y el sufrimiento. Ante todo, a no causar daños y sufrimientos con palabras poco amables, con comportamientos egoístas o violentos que hieren la dignidad de las personas. Y luego, a trabajar por su desaparición y alivio. Estar al pie de la cruz de los que sufren la enfermedad, la soledad, el hambre, la injusticia. Tomar el lado de los pobres como lo hizo Jesús. Dichosos los que sufren, los que saben sufrir, porque de ellos es el reino de los cielos.
¿Cómo aceptamos los dolores y sufrimientos de nuestra propia vida personal o familiar?
¿Cómo podemos estar al pie de la cruz de los que sufren enfermedad, soledad o pobreza?


