jueves, 7 de mayo de 2026

FICHA DE FORMACIÓN: MAYO DE 2026

FICHA DE FORMACIÓN: MAYO DE 2026

CRISTO REY Y MARÍA REINA

La fiesta de Cristo Rey es la culminación del año litúrgico, sobre la obra de salvación realizada por Jesús desde el Adviento-Navidad, Cuaresma-Pascua y tiempo del Espíritu Santo. Fue proclamada por el Papa Pío XI en la Encíclica "Quas primas" (11 de Diciembre de 1925) para contener el ateísmo y la secularización.

Jesús es un rey atípico: "mi reino no es como los de este mundo ". No nace en un palacio sino en un pesebre, sus padres no son unos aristócratas, su estilo es la pobreza y la sencillez, sus armas son la confianza en el Padre y el amor y el servicio a los hombres. Reina desde una Cruz: "Jesús Nazareno Rey de los judíos" (INRI). Es Rey del Universo por la obra de la redención, el perdón, el reino de Dios, la justicia, la verdad y la paz, como dice el Prefacio de la Misa.

Cada ciclo litúrgico destaca un aspecto peculiar de su reinado. El ciclo A lo presenta como el Rey Pastor, porque su reinar fue servir como un buen pastor que quiere, busca, cuida, guía a sus ovejas al reino celestial. Resucitado, vencedor del pecado y de la muerte, es el Hijo de Dios que vive y actúa y devolverá al Padre la creación restaurada lectura) y que marca el estilo de vida para sus discípulos. Bienaventurados porque me visteis y servisteis en el hambriento, en el forastero, en el desnudo, en el enfermo y en el preso.

El ciclo B lo presenta en el diálogo con Pilato como verdadero Rey, que ha venido para ser testigo de la verdad. El libro del Apocalipsis lo presenta como el Testigo fiel, el Primogénito de entre los muertos, el Príncipe de los reyes de la tierra que nos ha liberado de nuestros pecados por su sangre y nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios.

Y el ciclo C, en el diálogo con el buen ladrón, lo presenta como el Rey que promete el Paraíso a todo el que crea y espere en él: "hoy estarás conmigo en el Paraíso ". San Pablo en la carta a los Colosenses invita a dar gracias a Dios Padre, "que nos ha sacado del dominio de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados" (Col 1, 12-14).

Ante este misterio de Jesucristo Rey es preciso admitir su reinado en nuestro interior, adherimos a él, vivir los valores evangélicos de la bondad, la verdad y la paz. Trabajar por instaurar su reinado en las familias en la sociedad. Esta es la vocación de los laicos: anunciar y construir el Reino de Dios. Ante el empeño de algunos de retirar los crucifijos y la religión de las escuelas, que les estorba, trabajar por la verdad y el reinado de Dios.

María Reina en la medalla. El Papa Pío XII publicó el ll de octubre de 1954 la Encíclica "Ad Caeli Reginam" sobre la realeza de la Virgen María y la institución de su fiesta. He aquí algunas palabras.

Asunta a los cielos, María está con Jesucristo, su divino Hijo. María debe ser llamada Reina, no solo por su divina maternidad de Jesucristo, su único Hijo, sino también porque Dios ha querido que ella tenga un papel excepcional en la obra de nuestra eterna salvación. La Encíclica afirma que Cristo, porque él nos ha redimido, es nuestro Señor y Rey, por lo que la Santísima Virgen también es nuestra Reina, debido a la manera única en la que ella participó en la obra de nuestra redención.

Cristo, el nuevo Adán, se debe llamar Rey no sólo porque es el Hijo de Dios, sino también porque él es nuestro Redentor, por lo que, análogamente, la Virgen María es Reina no sólo porque es Madre de Dios, sino también porque es la nueva Eva que se asoció con el nuevo Adán.

María es la mujer glorificada, asunta al cielo, según el pasaje del Apocalipsis 12, 1-6: "una gran señal apareció en el cielo: una mujer revestida del sol, la luna bajo sus pies y en la cabeza una corona de doce estrellas " Y otra señal, un dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, dispuesto a devorar a la criatura en cuanto naciera. Pero la mujer huye al desierto, donde tenía un lugar preparado por Dios para sustentarla.

Este pasaje se refiere tanto a María como a la Iglesia, ambas perseguidas por el dragón del mal, como Herodes, los emperadores romanos y tantos otros a lo largo de la historia. La Iglesia, que da a luz a Jesucristo en sus hijos, también está acosada por el dragón que quiere devorarlos. Pero, de nuevo, en medio del desierto de la persecución, la Iglesia tiene un lugar preparado por Dios y él la sustenta.

Esta victoria sobre el mal también está representada en la medalla en la imagen de la Inmaculada, aplastando con su pie la cabeza de la serpiente que pretende herirla en su calcañar. Son muchas las serpientes que merodean por la tierra como la mentira, la falsedad, la hipocresía, la indiferencia, la injusticia. Todas deben ser pisadas como lo hizo María, la toda santa, la llena de gracia, "la concebida sin la mancha original".

Esta imagen de María Reina le hace exclamar a Santa Catalina: "iQué hermoso será decir: María es Reina del Universo. Y los niños y de cada uno en particular. Ella será llevada triunfalmente y dará la vuelta al mundo ". Por eso, el empeño de la Santa en que se hiciera la imagen con el globo en el lugar de las Apariciones. Fue el tormento de su vida... Virgen Poderosa, Reina de las Misiones.

Comentarios sobre la realeza de María y nuestra manera de servir


jueves, 16 de abril de 2026

Oracion de entrada

 ORACION PARA LA REUNIÓN DE LA A. M. M

Señor, Tú nos dijiste: "Donde dos o más estáis reunidos en mi nombre, allí estoy yo, en medio de vosotros".

Hazte presente en nuestra reunión. Danos espíritu de comprensión y capacidad para el diálogo, para poder descubrir entre todos la verdad.

Que nuestra reunión de la Medalla Milagrosa, nos ayude a prepararnos mejor en el servicio de los pobres como quiere Sn Vicente de Paúl.

Te lo pedimos por intercesión de Santa María de la Medalla Milagrosa. Que Ella nos envuelva en el manto de su ternura para que transforme nuestros corazones de piedra en un corazón de carne, como el suyo.

Oh María sin pecado concebida. Ruega por nosotros que recurrimos a ti.



ntenciones de la Conferencia Episcopal Española para el año 2026, por las que reza la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración).

Intenciones de la Conferencia Episcopal Española para el año 2026, por las que reza la Red Mundial de Oración del Papa (Apostolado de la Oración). Las intenciones son:

  Enero: Por la unidad de los cristianos y el impulso del ecumenismo en nuestras diócesis, para que caminemos juntos hacia la plena comunión, fortaleciendo el diálogo y la colaboración mutua.

  Febrero: Por la acogida y acompañamiento de las personas sin hogar y en situaciones de exclusión social, para que encuentren en nuestras comunidades un hogar y un signo vivo del amor de Cristo.

  Marzo: Por los niños, jóvenes y adultos que están completando su Iniciación Cristiana, para que, dóciles al Espíritu Santo, encuentren su vocación y lleguen a ser miembros vivos de la Iglesia.

  Abril: Por los enfermos y los que los cuidan, para que en la fragilidad de la enfermedad puedan descubrir la cercanía y ternura de Dios y la solidaridad de la Iglesia.

  Mayo: Por las madres, especialmente las que afrontan la maternidad en situaciones difíciles, para que encuentren apoyo, respeto y acogida en la comunidad cristiana y en la sociedad.

  Junio: Por los laicos comprometidos en la acción social y caritativa, para que sean instrumentos de justicia, paz y fraternidad en favor de quienes viven en situaciones de sufrimiento y de dificultad.

  Julio: Por los trabajadores del campo y del mar, para que se reconozca y valore su dignidad y esfuerzo, y sean apoyados en sus necesidades materiales y espirituales.

  Agosto: Por las familias, para que en este tiempo de descanso refuercen los lazos entre sus miembros y generen espacios de encuentro y comunión.

  Septiembre: Por los catequistas y los educadores cristianos, para que, viviendo su vocación como un servicio, transmitan la fe y la esperanza en las comunidades cristianas con fidelidad y creatividad.

         Octubre: Por los misioneros y misioneras, para que su entrega generosa al anuncio del Evangelio sea sostenida por la oración y el compromiso solidario de toda la Iglesia.

  Noviembre: Por los ancianos y las personas mayores, para que reciban el reconocimiento y el cuidado que merecen, y sigan siendo testigos de fe y de sabiduría en nuestras familias y comunidades.

  Diciembre: Por los que viven la Navidad en soledad o sin recursos, para que la luz del nacimiento de Cristo les brinde esperanza, consuelo y fraternidad


INTENCIONES DE ORACIÓN DEL SANTO PADRE

 




 INTENCIONES DE ORACIÓN DEL SANTO PADRE
CONFIADAS A SU RED MUNDIAL DE ORACIÓN
PARA EL AÑO 2026
ENERO
Por la oración con la Palabra de Dios.
Oremos para que la oración con la Palabra de Dios sea alimento en nuestras vidas y fuente de esperanza en nuestras comunidades, ayudándonos a construir una Iglesia más fraterna y misionera.
FEBRERO
Por los niños con enfermedades incurables.
Oremos para que los niños que padecen enfermedades incurables y sus familias reciban la atención médica y el apoyo necesario, sin perder nunca la fuerza y la esperanza.
MARZO
Por el desarme y la paz.
Oremos para que las Naciones procedan a un desarme efectivo, particularmente el desarme nuclear, y los líderes mundiales elijan el camino del diálogo y de la diplomacia en vez de la violencia.
ABRIL
Por los sacerdotes en crisis.
Oremos por los sacerdotes que atraviesan momentos de crisis en su vocación, para que encuentren el acompañamiento necesario y que las comunidades los apoyen con comprensión y oración.
MAYO
Por una alimentación para todos.
Oremos para que cada uno, desde los grandes productores hasta los pequeños consumidores, se comprometa para evitar el desperdicio de alimentos y que todos tengan acceso a una alimentación de calidad.
JUNIO
Por los valores del deporte.
Oremos para que el deporte sea un instrumento de paz, encuentro y diálogo entre culturas y naciones y para que promueva valores como el respeto, la solidaridad y la superación personal.
JULIO
Por el respeto de la vida humana.
Oremos por el respeto y la protección de la vida humana en todas sus etapas, reconociéndola como un don de Dios.
AGOSTO
Por la evangelización en la ciudad.
Oremos para que, en las grandes ciudades, a menudo marcadas por el anonimato y la soledad, encontremos nuevas formas de anunciar el Evangelio, descubriendo caminos creativos para construir comunidad.
SEPTIEMBRE
Por el cuidado del agua.
Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.
OCTUBRE
Por la pastoral de la salud mental.
Recemos para que la pastoral de la salud mental se integre en toda la Iglesia, ayudando a superar el estigma y la discriminación hacia las personas con enfermedades mentales.
NOVIEMBRE
Por el buen uso de la riqueza.
Oremos por un buen uso de la riqueza para que, no cediendo a la tentación del egoísmo, esté siempre al servicio del bien común y la solidaridad con los que tienen menos.
DICIEMBRE
Por las familias monoparentales
Oremos por las familias que experimentan la ausencia de una madre o de un padre, para que encuentren en la Iglesia apoyo y acompañamiento, y en la Fe ayuda y fuerza en los momentos difíciles.

 

León XIV
Vaticano, 1 de julio de 2025



martes, 14 de abril de 2026

ABRIL 2026

 

 

LA VIRGEN ORANTE
La oración en las Apariciones. Se dice que la Milagrosa es la aparición de una Virgen orante a una joven orante en un lugar de oración. Muchos son los símbolos y las actitudes que hablan de la oración en las Apariciones: Santa Catalina deseaba y pedía la gracia de ver a la Virgen. María intercede con el globo en sus manos por el mundo, Francia y por cada persona. María derrama innumerables gracias sobre el mundo a sus pies, invita a pedir gracias. Invita a acudir a este altar, donde se concederán muchas gracias a los que las pidan, "los rayos son el símbolo de las gracias que se derraman... ". Ella misma enseña a orar con la jaculatoria "()/1 María sin pecado concebida. 
Expresión de la Virgen orante del Evangelio. Pablo VI cn la Exhortación Marialis Cultus, (nn.16 y 23), presenta a María como modelo de la Iglesia en el ejercicio del culto. Es decir, María como ejemplo de la actitud espiritual con que la Iglesia celebra y vive los divinos misterios:
  Virgen oyente, que acoge con fe la palabra de Dios, que fue para ella causa de bienaventuranza;
  Virgen Madre, que por su fe y obediencia engendró en la tierra al mismo Hijo del Padre;
  Virgen oferente, en la presentación de Jesús en el templo y en el Calvario;
  Virgen orante, en la anunciaCión, en el Magníficat, "conservaba y meditaba", en las bodas de Caná, en la Iglesia naciente y en todos los tiempos, pues "asunta al cielo, no deja de interceder por los fieles de su Hijo, envueltos en peligros y dificultades.  
Mensaje para nosotros: ser personas de oración. ¿Por qué no se ora o se ora poco en nuestro tiempo? Por muchas causas: debilidad de la y de la relación con Dios, creer que todo o casi todo se con dinero y medios humanos, idea de que orar únicamente e:; solución a problemas y necesidades. . .
El Catecismo de la Iglesia habla de las tres la oración vocal, fundada en la unión del cuerpo naturaleza humana, asocia el cuerpo a la oración il ll Cl discípulos. (Cfr. nn. 2700 a 2751).

v" La meditación, que es una búsqueda orante, que hace intervenir al pensamiento, la imaginación, la emoción, el deseo. Tiene por objeto la apropiación creyente de la realidad considerada, que es confrontada con la realidad de nuestra vida.
 Y la oración contemplativa, que es la expresión sencilla del misterio de la oración. Es una mirada de fe, fijada en Jesús, una escucha de la palabra de Dios, un silencioso amor. Realiza la unión con la oración de Cristo en la medida en la que nos hace participar de su misterio.
Orar es necesario para la vida de fe y de santidad. Juan Pablo II en su Carta "El Nuevo Milenio" (n. 32) afirma que "para esta pedagogía de la santidad es necesario un cristianismo que se distinga ante todo en el arte de la oración ". Aprender a orar, como le pedían los discípulos a Jesús (LC 1 1, l), para tener una vida de unión: "permaneced en mí, como yo en vosotros " (Jn 15, 4). Esta reciprocidad es el fundamento .mismo, el alma de la vida cristiana y una condición para una vida pastoral auténtica.
El Papa León XIV recomienda a las comunidades cristianas que lleguen a ser auténticas "escuelas de oración ", donde el encuentro con Cristo no se exprese solamente en petición de ayuda, sino también en acción de gracias, alabanza, adoración, contemplación, escucha y vivencia de afecto. Una participación en la Eucaristía, no tanto como una obligación cuanto una necesidad de vivir la comunión con Cristo y con la Iglesia.
 Orar en plural. Ante el riesgo de una oración individualista o intimista, una oración abierta a los demás para construir la historia según los designios de Dios. Jesús nos enseñó a orar "en plural". Es conocida la anécdota de un niño que rezaba pero no pedía nada, sino que decía a Jesús: "en qué puedo echarle una mano " 
El mensaje de la Rue du Bac es una invitación a acercamos al altar, a pedir gracias abundantes y es, ante todo, una invitación a acercarse a Cristo y a la oración. Las Apariciones —también en esto- nos acentúan el mensaje del Evangelio, del Jesús hombre de oración y del Jesús que nos dice: "Es preciso orar siempre sin desfallecer". (LC 18, 1). Y los Estatutos de la Alvllvl, al hablar de la vida espiritual, dicen que "los miembros de la Asociación cuidan el encuentro con Dios en la oración y la contemplación, tanto personal como comunitaria " (16.1.1).
¿Cuál es la dificultad mayor que encuentras para hacer oración? De las disposiciones de la Virgen: oyente, madre, oferente, orante, ¿cuál es la que más te gusta y practicas?





























viernes, 6 de marzo de 2026

Esta conversación con Dios te hará sentir mejor

Te prometo que esta conversación con Dios te hará sentir mejor*

Léela despacio, sin apuro y con el corazón abierto. Cada palabra fue escrita como un diálogo sincero, nacido desde la vida y desde la gratitud.

A veces no hace falta pedir ni entenderlo todo. Basta con sentarse en silencio y hablar con Dios desde lo que somos, desde lo que sentimos, desde todo lo que hemos vivido. La salud, la familia, las emociones, los aprendizajes, la calma y también las pruebas... todo forma parte de esta conversación que sostiene el alma.

La gratitud transforma porque te devuelve al presente. Te enseña a mirar con más ternura y a confiar incluso cuando el camino no está del todo claro.

Cuando agradeces, algo se ordena por dentro, el corazón se aquieta y la fe vuelve a sentirse cerca.

Este álbum es una conversación

íntima con Dios, escrita para acompañarte, para abrazarte y para recordarte que nunca caminas solo.

Guárdala para volver a leerla las veces que lo necesites y compártela con quien sientas que hoy necesita calma, paz o una palabra de fe.

Si al leerla sientes alivio o gratitud, comenta Gracias. A veces una sola palabra abre caminos invisibles.

Con mucho cariño, 

_Joseph Hernández_ @mundoescritos

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martes, 3 de marzo de 2026

Busca tu Paz


 

FICHA DE FORMACIÓN: MARZO DE 2026

FICHA DE FORMACIÓN: MARZO DE 2026 

LOS DOS CORAZONES 

 

La manifestación del reverso de la medalla. Santa Catalina, por si había que poner alguna inscripción, María le dice: “Bastante dicen la letra M y los dos corazones”. Los dos corazones de Jesús, rodeado por una corona de espinas y el de María, atravesado por una espada, según la profecía de Simeón. Ardiendo en llamas de fuego. 

       

El corazón en la Biblia significa el mundo interior: pensamiento, emociones, sentimientos, origen de las decisiones y los proyectos operativos. El mundo psíquico, el “yo interior”. Aún nosotros decimos: me duele, me destroza, me rompe el corazón (dolor), y también, te quiero con todo mi corazón, te doy mi corazón… El símbolo del corazón significa lo que es la vida: amar y sufrir. 

 

El corazón de Jesús es el símbolo del amor de Dios: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que todo el crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16). Esa fue su vida y actuación al servicio del reino: niños, enfermos, marginados, pecadores. Llegará a decir que “nadie tiene mayor amor que el que da la vida”. Y Él la da totalmente. 

 

Esta imagen -de los dos corazones- nos remite al Evangelio, como toda la Medalla, y nos ayuda a leerlo. Cuando María y José llevan al niño para presentarlo en el templo, el anciano Simeón… “movido por el Espíritu… tomó al niño en sus brazos… y dijo a María su madre: “Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y como signo de contradicción, y a ti una espada te atravesará el alma” (Lc 2, 34-35). 

 

Y el corazón de María aparece en la Medalla con esta espada de dolor, porque el otro corazón, el de su Hijo, está coronado de espinas. Jesús es rey, pero de la manera más subversiva que podamos imaginar. Su trono es una cruz, su corona es de espinas, su medrosa corte de pescadores se ha desperdigado y la ley de su reinado solo tiene un artículo: “Amarse unos a otros como Él nos ha amado”. 

 

El corazón de María late al unísono con el de Cristo. Si a una vida la hace buena el amor, este corazón experimenta el más excelente. Aquí están los dos mejores corazones de la historia humana. Y uno al lado del otro. El uno con una corona de espinas; el otro, traspasado por una espada. El Papa Pío XII recordaba que santa Catalina “amaba con especial fervor los corazones de Jesús y de María, y con sus conversaciones y ejemplos, estimulaba cuando podía a todos a que devolvieran amor por amor”. 

El símbolo de los dos corazones tiene un claro mensaje para nosotros. Amar es nuestra vocación y felicidad. Nacemos del amor, crecemos en él, nos realizamos y sentimos bien, hay armonía en nuestra vida si queremos y somos queridos. No debemos dividir el mundo en buenos y malos, sino en seres que han sido amados o no. Por eso, “si me falta el amor, no me sirve de nada”. 

 

Cuando se habla del amor aparecen muchas confusiones y falsificaciones. Todos entendemos que es el afecto, la tendencia, la inclinación a otras personas y seres. Dice Erich Fromm que “el amor no es esencialmente una relación con una persona específica: es una actitud, una orientación de apertura y bondad hacia todos”. En sus dos dimensiones: amor a Dios, fuente y origen de toda caridad (Plegaria Eucarística) y amor al prójimo, que es semejante al primero. 

 

María nos ama, desde su corazón traspasado, con su amor reunido con el de su Hijo, hasta dolerle como una espada en el alma. Se duele por su Hijo y se duele por nosotros que lo llevamos a la cruz y para que, aceptando esta, dejemos que nos cambie la vida. ¿Podremos nosotros, como María, poner nuestro corazón en consonancia con el de nuestro amigo y redentor?  

 

María nos muestra, en la Medalla, los dos corazones palpitando al unísono. Y, como siempre, nos lleva a aquel donde está nuestra salvación: al corazón abierto de su Hijo. Pues ella “no ha dejado esta misión salvadora, sino que, con su múltiple intercesión, continúa obteniéndonos la salvación eterna” (L G, 62). Del Génesis al Apocalipsis, pasando por los Evangelios, la Medalla es esta ventana que nos asoma al misterio del amor que Dios nos tiene, para reanimarnos a responder al amor con el amor. 

 

El Papa Francisco ha escrito una hermosa Encíclica sobre el amor del Corazón de Jesús: Dilexit nos. Entre otras cosas dice que la sociedad humana está perdiendo el corazón: guerras, matanzas, destrucción, indiferencia. Que el mundo puede cambiar desde el corazón. El de Cristo es éxtasis, salida, donación. El nuestro es frágil y está herido.  

 

Tenemos que cambiar nuestras actitudes egoístas, cómodas, indiferentes. Porque amar es “descentrarse”, como los radios de una circunferencia. Querer y hacer el bien a todos, principalmente a los “carentes de amor”. San Vicente nos recuerda que el amor, si es verdadero, debe ser afectivo (querer bien) y efectivo (hacer el bien). Y tener presente que “al atardecer de la vida, me examinarán del amor”. 

 

Jesús, al ver la multitud, sintió compasión. ¿Es esa nuestra actitud? 

Los Estatutos nos hablan de una vida personal y comunitaria en caridad significativa ante el mundo (16.1.2). ¿Cómo lo hacemos? 

 


jueves, 26 de febrero de 2026

PARA TI


Este mensaje es para ti✨


Para ti, que a veces olvidas todo lo que haces y cuánto has crecido.

Para ti, que te levantas cada día sin saber cómo, pero igual lo haces.

Para ti, que sostienes, que das, que sigues… incluso cuando nadie lo nota.

Hoy, detente un momento. Respira.

Mira a tu alrededor y agradece por lo que tienes, por lo que has superado y por lo que estás aprendiendo a soltar.

Agradece por tu camino, por lo que fuiste, por lo que eres, y por todo lo que aún puedes llegar a ser.

Porque estar vivo ya es motivo suficiente para decir: gracias.

Hoy no te exijas más. Reconócete. Abrázate.


miércoles, 25 de febrero de 2026


El 27 de noviembre, la Iglesia Católica celebra la fiesta de la Medalla Milagrosa, una advocación mariana que ha cautivado los corazones de millones de fieles alrededor del mundo. Su origen se remonta a las apariciones de la Virgen María a Santa Catalina Labouré en París, en 1830.

Las Apariciones a Santa Catalina Labouré:

Santa Catalina Labouré, una joven novicia de las Hijas de la Caridad, experimentó tres apariciones de la Virgen María en la capilla de su convento. En la segunda aparición, la más importante, la Virgen se presentó de pie sobre un globo terráqueo, aplastando una serpiente con sus pies. De sus manos extendidas emanaban rayos de luz, simbolizando las gracias que derrama sobre quienes las piden. Alrededor de la figura, se formó un óvalo con la inscripción: «Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti».

La Virgen pidió a Santa Catalina que mandara acuñar una medalla con esta imagen y la promesa de que «todos los que la lleven con confianza recibirán grandes gracias».

 


El diseño de la Medalla:

La Medalla Milagrosa, fiel al pedido de la Virgen, presenta en su anverso la imagen de María Inmaculada con los brazos extendidos y rayos de luz que emanan de sus manos. En el reverso, se encuentra la letra M entrelazada con una cruz, sobre la cual hay una barra que representa la tierra. Debajo, se encuentran dos corazones, uno coronado de espinas (el Sagrado Corazón de Jesús) y otro atravesado por una espada (el Inmaculado Corazón de María).

La difusión y los milagros:

La difusión de la Medalla Milagrosa fue rápida y prodigiosa. Se le atribuyen innumerables milagros, conversiones y curaciones, lo que le valió el nombre de «Medalla Milagrosa». La Iglesia Católica, tras un exhaustivo análisis, aprobó la devoción y el uso de la medalla, reconociendo su valor como un sacramental que acerca a los fieles a la gracia divina.

La Medalla Milagrosa hoy:

Hoy en día, la Medalla Milagrosa sigue siendo un símbolo de fe y esperanza para millones de católicos en todo el mundo. Se utiliza como un recordatorio constante de la protección maternal de María y como una invitación a confiar en su intercesión.

La Medalla Milagrosa es un testimonio tangible del amor de María por la humanidad. En este día de celebración, recordemos su mensaje de esperanza y confiemos en su intercesión para alcanzar la gracia divina.

Fuente y enlace al artículo original:

https://radioestrella.net/la-medalla-milagrosa-un-faro-de-fe-y-esperanza-en-el-mundo/



LA VIDA


 

miércoles, 18 de febrero de 2026

CARTA A DIOS


 

16 de Febrero


 

¿Quién es Jesús?

¿Quién es Jesús? Es aquel que todo lo ha hecho bien. En el doble sentido de la palabra: en el qué y en el cómo, en la sustancia y en la manera. Es aquel que sólo ha hecho obras buenas, y el que ha realizado bien las obras buenas, de una manera perfecta, acabada. Jesús es una persona que todo lo hace bien, porque sólo hace acciones buenas, y aquello que hace, lo deja acabado. No entrega nada a medias; y no espera a acabarlo después.


Procura también tú dejar las cosas totalmente listas ahora: la oración; el trato con los familiares y las otras personas; el trabajo; el apostolado; la diligencia para formarte espiritual y profesionalmente; etc. Sé exigente contigo mismo, y sé también exigente, suavemente, con quienes dependen de ti. No toleres chapuzas. No gustan a Dios y molestan al prójimo. No tomes esta actitud simplemente para quedar bien, ni porque este procedimiento es el que más rinde, incluso humanamente; sino porque a Dios no le agradan las obras malas ni las obras “buenas” mal hechas. La Sagrada Escritura afirma: «Las obras de Dios son perfectas» (Dt 32,4). Y el Señor, a través de Moisés, manifiesta al Pueblo de Israel: «No ofrezcáis nada defectuoso, pues no os sería aceptado» (Lev 22,20). Pide la ayuda maternal de la Virgen María. Ella, como Jesús, también lo hizo todo bien.


San Josemaría nos ofrece el secreto para conseguirlo: «Haz lo que debas y está en lo que haces». ¿Es ésta tu manera de actuar?


lunes, 16 de febrero de 2026

MIS COSAS

Manuel Murillo Garcia

Mis artículos, blogs y libros y publicaciones


Eche un vistazo.

Aquí podrá encontrar la última información mi blog, mis libros, y artículos publicados más importantes, espero sean todos de su agrado .

 

 Mi pasión por la electrónica desde mi niñez y posteriormente por informática, han hecho escatime esfuerzos en mi trabajo, que siempre lo he disfrutado. Sin embargo, para mí la satisfacción de un trabajo bien hecho, está en ayudar a mis lectores, entretenerlos y lo que a continuación les doy, puedan ver artículos de muy diversos temas, pero siempre tratados con el mayor respeto a todos.

En mi blog sobre Extremadura quiero que conozcan hasta el último rincón de esa bonita y tierra donde nací. Soy Pacense y muy orgulloso de serlo.

Conoce Extremadura y su gente pulse aqui


Mis Cosas, destacando artículos orientados a la Religion Catolica y a Reflexiones Cristianas, por favor pinche aquí

 El rincón de Manolo de muy variados temas, pulse aquí

  Solo Informática, pulse aquí

Estos últimos blogs que pongo a continuación, para mi tienen un significado muy especial, ya que se tratan de la biografía de mis Padres, dos Maestros Nacionales que destacaron en todos los ámbitos de sus vidas.

A mi Madre: Elisenda Garcia Martin, pulse aquí


A mi Padre: Gonzalo Murillo Garcia, pulse aquí


LIBRO Y DISTINTOS ARTICULOS DE MI AUTORIA

Libro sobre redes II Edición (2008) por favor pulse aquí

Resumen de la Conferencia celebrada en Badajoz el dia 28/1/2010, Sobre Ventajas e Inconvenientes de Internet por favor pulse aquí

Crítica al Libro: 50 Años de Rock Extremeño, por favor pulse aquí

 Historia de mi barrio Pardaleras (Badajoz), por favor pulse aqui 

Un día inolvidable por favor pulse aqui 

Mi pregón en la fiesta de La Santísima Trinidad en Trujillanos (Badajoz) por favor pinche aquí





Mi pequeña biografía:

Manuel Murillo García, titulado en informática, destacado programador y apasionado divulgador tecnológico, nació 1944. Desde sus primeros años, manifestó una notable afinidad por la electrónica y las nuevas tecnologías lo que lo condujo hacia su vocación como informático y programador.

 

Familia: Manuel proviene de una familia con un sólido legado en la educación. Sus padres, Gonzalo Murillo García Calzadilla de los Barros (Badajoz), y Elisenda García Martín, natural de Bonares (Huelva), fueron respetados maestros en particular, Gonzalo Murillo, recibió múltiples distinciones, incluida la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, y hoy en día, las calles Trujillanos llevan su nombre en reconocimiento a su labor. Su madre, Elisenda, también dejó una marca en educación y fue galardonada con el Lazo de Isabel La Católica. De esta unión nacieron siete hijos: María Isabel, Jos Amparo, María Guadalupe, Alfredo, Manuel y María Elisenda.

Formación: Manuel Murillo García fue uno de los pioneros en obtener una titulación en Informática en España, ya sus estudios en la Escuela de Informática Privada de Sevilla y los culminó en 1972, antes de que se estableciera Informática de la Universidad Politécnica de Madrid en 1976. Durante su tiempo en el Complejo Hospitalario participó activamente en cursos, seminarios y congresos relacionados con la Informática Hospitalaria, adquiriendo profunda formación en este campo.

Carrera profesional: Su trayectoria profesional se caracteriza por su experiencia como experto programador. Duran 12 años de su carrera, ocupó el cargo de responsable del Servicio de Informática en el Hospital Universitario complejo hospitalario más grande de Extremadura, que consta de dos Hospitales Generales, un Hospital Maternal Especialidades.

Relevancia: Manuel también se destacó como experto en sistemas operativos, gestión de bases de da comunicaciones, así como en la lucha contra los virus informáticos y la seguridad de las redes. Fue el impulsor de en los Centros de Salud de Badajoz.

Jubilación: Después de su jubilación en 2007, Manuel Murillo García ha mantenido una estrecha relación con e informática, manteniéndose al tanto de las últimas novedades en el sector. Se ha dedicado de forma altruista a l la divulgación de la informática, colaborando en artículos para diversas publicaciones en línea, moderando foros y ayuda a quienes lo necesitan.

Publicaciones y divulgación: Entre sus logros, destaca la publicación de su tercer libro, "Curso sobre Redes I

Edición", que ha sido muy bien recibido. También dio una conferencia en Badajoz el 28 de febrero de 2011, sobre l Inconvenientes de Internet", la cual fue ampliamente difundida en diversos medios y sitios web.

Internet: Manuel es el fundador y autor de varios blogs con una amplia variedad de contenidos. Su blog "Solo Informática, (http://mmurilloinformatica.blogspot.com/) ha recibido más de setenta mil visitas al año y ha tenido tal impacto, que ha sido replicado en la página Monografias.com. Además, sus contribuciones también se encuentran en el diario digital que ha publicado por capítulos su libro "Curso sobre Redes Informáticas II Edición", así como diversos artículos y su autoría. Actualmente, mantiene activos varios blogs que abordan diferentes temas.

La vida y el legado de Manuel Murillo García reflejan su pasión por la informática, su dedicación a la enseñanza y s significativa a la divulgación tecnológica en Extremadura y más allá.

Fuente: Feliciano Robles Blanco. (De su Libro: Extremeños Contemporáneos Ilustres)

  

Gracias por su visita


miércoles, 14 de enero de 2026

martes, 13 de enero de 2026

FICHA DE FORMACIÓN: MARZO DE 2026 

LOS DOS CORAZONES 

 

La manifestación del reverso de la medalla. Santa Catalina, por si había que poner alguna inscripción, María le dice: “Bastante dicen la letra M y los dos corazones”. Los dos corazones de Jesús, rodeado por una corona de espinas y el de María, atravesado por una espada, según la profecía de Simeón. Ardiendo en llamas de fuego. 

       

El corazón en la Biblia significa el mundo interior: pensamiento, emociones, sentimientos, origen de las decisiones y los proyectos operativos. El mundo psíquico, el “yo interior”. Aún nosotros decimos: me duele, me destroza, me rompe el corazón (dolor), y también, te quiero con todo mi corazón, te doy mi corazón… El símbolo del corazón significa lo que es la vida: amar y sufrir. 

 

El corazón de Jesús es el símbolo del amor de Dios: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que todo el crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn 3,16). Esa fue su vida y actuación al servicio del reino: niños, enfermos, marginados, pecadores. Llegará a decir que “nadie tiene mayor amor que el que da la vida”. Y Él la da totalmente. 

 

Esta imagen -de los dos corazones- nos remite al Evangelio, como toda la Medalla, y nos ayuda a leerlo. Cuando María y José llevan al niño para presentarlo en el templo, el anciano Simeón… “movido por el Espíritu… tomó al niño en sus brazos… y dijo a María su madre: “Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y como signo de contradicción, y a ti una espada te atravesará el alma” (Lc 2, 34-35). 

 

Y el corazón de María aparece en la Medalla con esta espada de dolor, porque el otro corazón, el de su Hijo, está coronado de espinas. Jesús es rey, pero de la manera más subversiva que podamos imaginar. Su trono es una cruz, su corona es de espinas, su medrosa corte de pescadores se ha desperdigado y la ley de su reinado solo tiene un artículo: “Amarse unos a otros como Él nos ha amado”. 

 

El corazón de María late al unísono con el de Cristo. Si a una vida la hace buena el amor, este corazón experimenta el más excelente. Aquí están los dos mejores corazones de la historia humana. Y uno al lado del otro. El uno con una corona de espinas; el otro, traspasado por una espada. El Papa Pío XII recordaba que santa Catalina “amaba con especial fervor los corazones de Jesús y de María, y con sus conversaciones y ejemplos, estimulaba cuando podía a todos a que devolvieran amor por amor”. 

El símbolo de los dos corazones tiene un claro mensaje para nosotros. Amar es nuestra vocación y felicidad. Nacemos del amor, crecemos en él, nos realizamos y sentimos bien, hay armonía en nuestra vida si queremos y somos queridos. No debemos dividir el mundo en buenos y malos, sino en seres que han sido amados o no. Por eso, “si me falta el amor, no me sirve de nada”. 

 

Cuando se habla del amor aparecen muchas confusiones y falsificaciones. Todos entendemos que es el afecto, la tendencia, la inclinación a otras personas y seres. Dice Erich Fromm que “el amor no es esencialmente una relación con una persona específica: es una actitud, una orientación de apertura y bondad hacia todos”. En sus dos dimensiones: amor a Dios, fuente y origen de toda caridad (Plegaria Eucarística) y amor al prójimo, que es semejante al primero. 

 

María nos ama, desde su corazón traspasado, con su amor reunido con el de su Hijo, hasta dolerle como una espada en el alma. Se duele por su Hijo y se duele por nosotros que lo llevamos a la cruz y para que, aceptando esta, dejemos que nos cambie la vida. ¿Podremos nosotros, como María, poner nuestro corazón en consonancia con el de nuestro amigo y redentor?  

 

María nos muestra, en la Medalla, los dos corazones palpitando al unísono. Y, como siempre, nos lleva a aquel donde está nuestra salvación: al corazón abierto de su Hijo. Pues ella “no ha dejado esta misión salvadora, sino que, con su múltiple intercesión, continúa obteniéndonos la salvación eterna” (L G, 62). Del Génesis al Apocalipsis, pasando por los Evangelios, la Medalla es esta ventana que nos asoma al misterio del amor que Dios nos tiene, para reanimarnos a responder al amor con el amor. 

 

El Papa Francisco ha escrito una hermosa Encíclica sobre el amor del Corazón de Jesús: Dilexit nos. Entre otras cosas dice que la sociedad humana está perdiendo el corazón: guerras, matanzas, destrucción, indiferencia. Que el mundo puede cambiar desde el corazón. El de Cristo es éxtasis, salida, donación. El nuestro es frágil y está herido.  

 

Tenemos que cambiar nuestras actitudes egoístas, cómodas, indiferentes. Porque amar es “descentrarse”, como los radios de una circunferencia. Querer y hacer el bien a todos, principalmente a los “carentes de amor”. San Vicente nos recuerda que el amor, si es verdadero, debe ser afectivo (querer bien) y efectivo (hacer el bien). Y tener presente que “al atardecer de la vida, me examinarán del amor”. 

 

Jesús, al ver la multitud, sintió compasión. ¿Es esa nuestra actitud? 

Los Estatutos nos hablan de una vida personal y comunitaria en caridad significativa ante el mundo (16.1.2). ¿Cómo lo hacemos? 

 


FICHA DE FORMACIÓN: FEBRERO DE 2026 

 

LA M DE MARÍA, MADRE Y LA CRUZ 

 

 

Los signos del reverso. A santa Catalina se le muestra el reverso de la medalla: la letra M y la Cruz, los dos corazones y las doce estrellas. Símbolos tan expresivos que María le dice cuando ella le pregunta si hay que poner algo: “Bastante dicen la M y los dos corazones”. 

 

La M de María y de Madre. Es el nombre de Miriam, Señora, la favorecida, la llena de gracia. Y la Madre, la M que sale de la cruz, la maternidad divina, escogida por Dios, anunciada y consentida en el pasaje de la anunciación del ángel. La Madre y modelo de la Iglesia, la participación de María en el misterio pascual con su presencia en el calvario y su propio sufrimiento, unido al de Cristo. 

 

Aquí María no sostiene una cuna o un niño, solo la Cruz. Después de todo, la cruz es el derecho fundamental de un cristiano, ¿cómo no iba a serlo de María? María estaba “junto a la cruz de Jesús” (Jn 19, 25). La pasión del Hijo y de la Madre están reunidas y son inseparables. Si san Pablo escribía “me gozo en mis sufrimientos por vosotros y completo en mi carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo a favor de su cuerpo, que es la Iglesia (Col 1,24), ¿con cuánta más razón sucede esto en María junto a la cruz de Jesús? 

 

María es la discípula que sigue al Hijo sin apartarse cuando aparece el sufrimiento, el desprecio y la muerte de aquel al que amaba y seguía. La que no se derrumbó del escándalo ante el silencio de Dios. Es la madre de los seguidores de Jesús y la que con-sufre con él y ruega por nosotros para que lo sigamos sin desfallecimiento en las buenas y en las malas. La M y la Cruz son la conjunción de sus pasiones porque antes hubo la conjunción de sus vidas, como luego habrá la comunión de la gloria. 

 

Si aquí aparece simbolizada, ante todo, la unión entre la Madre y el Hijo, también aparece, en segundo lugar, la unión entre María y los discípulos, pues el discípulo es aquel que estaba con ella al pie de la cruz. Jesús, a punto de morir, le dijo unas breves palabras para encomendarle una herencia: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Y luego al mismo discípulo amado: Ahí tienes a tu madre. Es decir, ahora también le encomendaba a él una herencia personal: tener a María por madre (Jn 19, 25-27). 

 

En víspera de su Pasión, Jesús dice: “La mujer, cuando va a dar a luz, se acongoja porque ha llegado su hora, pero cuando le ha nacido el niño, ya no se acuerda de la angustia a causa de la alegría que siente por el hombre que ha traído al mundo” (Jn 16,2). Y esta es la hora de María, la nueva Hija de Sión, la hora que Jesús le indica para tener al discípulo como nuevo hijo. Es la hora de hacernos sus recién nacidos. La muerte de su Hijo es la hora que María nos hace hijos suyos. 

 

Esta es la fuerza de la alianza que establece Jesús entre su madre y sus discípulos. En los contratos se marcan derechos y deberes, y se especifican intercambios de bienes y cosas: esto es tuyo y esto es mío. En la alianza se constituye una comunión de personas. Ella es nuestra y nosotros, suyos; ella es nuestra madre y nosotros somos sus hijos. 

 

La Virgen María, con alegría personal y por encomienda de su hijo Jesús, nos tiene y nos ama a nosotros como a hijos suyos. Y al vernos necesitados, no puede menos que venir a socorrernos. Porque son muchos los sufrimientos que hay en la vida a todos los niveles: en la sociedad con las guerras, las injusticias, las desigualdades, el hambre y la miseria; en las familias con las desavenencias, las rupturas, hijos sin hogar, pérdida de la fe y la práctica religiosa; personalmente ante la presencia del dolor, la enfermedad, la ancianidad, el temor a la muerte, etc… 

 

En las apariciones de la capilla del Bac, y ante las adversidades de sus hijos, María viene a mostrar una vez más su solicitud y amparo. Continúa su vocación de madre que corre junto a los hijos en los momentos difíciles. Ella es la que suplica a Dios (“ruega por nosotros que recurrimos a vos”), la que distribuye y da los dones obtenidos y se los da especialmente a quienes se abren para recibirlos. Necesitamos a esta Virgen María que viene a nosotros desde la Medalla para reanimarnos en la vida de fe cristiana y para curarnos de tantas heridas, violencias, desconfianzas y confusiones. Ella ve y sabe que la necesitamos ahora como entonces, y sigue tendiéndonos sus manos maternales y llenas de dones. 

 

Ella también nos enseña a saber situarnos ante el mal y el sufrimiento. Ante todo, a no causar daños y sufrimientos con palabras poco amables, con comportamientos egoístas o violentos que hieren la dignidad de las personas. Y luego, a trabajar por su desaparición y alivio. Estar al pie de la cruz de los que sufren la enfermedad, la soledad, el hambre, la injusticia. Tomar el lado de los pobres como lo hizo Jesús. Dichosos los que sufren, los que saben sufrir, porque de ellos es el reino de los cielos. 

 

¿Cómo aceptamos los dolores y sufrimientos de nuestra propia vida personal o familiar? 

¿Cómo podemos estar al pie de la cruz de los que sufren enfermedad, soledad o pobreza? 

 



FICHA DE FORMACIÓN: ENERO DE 2026 

 
LA VIRGEN MEDIANERA 
 
Un ejemplo de mediación. Un hijo se va de la casa paterna con gran disgusto de sus padres. Después de un tiempo (nos recuerda al hijo pródigo de la parábola), vuelve al hogar. El padre no le quiere recibir. Interviene la madre y con su solicitud amorosa logra que el hijo se reintegre a la familia. Este ejemplo nos recuerda muchas situaciones parecidas, como la reina Ester ante el rey Asuero, o la misma Virgen María en las bodas de Caná. 
 
Santa Catalina, en la aparición del 27 de noviembre, dice que la Virgen tenía en sus manos un globo dorado, rematado con una cruz, un globo que representa al mundo entero, en especial a Francia y a cada persona en particular; poco antes de morir, en conversación con su superiora, añadió: “mientras viva, diré siempre que así se me apareció la Virgen”. 
 
En el manuscrito de 1841 ya había dicho: “los rayos que salían de las piedras preciosas (de los anillos de sus manos) resplandecían por todas partes y llenaban toda la parte baja”. No todo pudo ser expresado en la medalla, por lo cual tuvo que insistir en la imagen omitida de la Virgen con el globo en sus manos. Ella, como dirá más tarde el P. Fiat, “se resignó, si bien con pena, a aceptar la medalla tal y como la habían hecho”. 
 
Un autor, Stanislaw Rakozy, en referencia al globo en las manos y a la semiesfera de los pies, comenta: “La misión de María aparece en dos aspectos: 1º Ella se dirige en nombre de la humanidad al Señor (le ofrece el globo), 2º En nombre del Señor se dirige a la humanidad (distribución de gracias)”. La Virgen con el globo en las manos y la esfera a sus pies, aparece como medianera. La que Dios pone en medio para darnos su gracia. Los escritores bíblicos fueron mediadores y fueron medio para darnos las palabras reveladas de Dios. 
 
Quienes recuerdan que “solo Jesucristo es el mediador entre Dios y los hombres (1 Tim 2,5), están en lo cierto y en la fe católica. La Virgen María no es “mediadora” como lo es él, lo es por participación de la mediación del Hijo. Oponer esas dos mediaciones es un sinsentido, es como oponer la luz del sol y la de las estrellas. Es la misma, dada de distinta manera. Y para resaltar el sol, no es preciso apagar las estrellas. 
 
Jesús es la luz del mundo, pero también dice que sus discípulos son la luz del mundo (Mt 5,14). Quienes para resaltar a Jesucristo quieren apagar a la Virgen María, terminan oscureciendo a Cristo, pues ella es la mejor obra de Jesucristo y el oficio de ella es dárnoslo. María es también buena noticia sobre Dios. Con su ser y su mediación nos enseña que a Dios le gusta trabajar en equipo con nosotros. Como decía san Vicente de Paúl: “el Hijo de Dios se hizo hombre no solo para que nosotros fuéramos salvados, sino también salvadores con él”. Y la Virgen María, ¿sería menos salvadora con él que los demás discípulos y seguidores? 
 
El fundamento y la grandeza de la mediación de María está en que es la madre del Redentor, cooperó con su asentimiento a la regeneración de los creyentes. Es la madre espiritual dada por Jesús en la cruz. Asunta al cielo, ejerce su función maternal en la Iglesia: “de intercesión y de gracia, de súplica y de perdón, de reconciliación y de paz” (Prefacio). Con su amor materno se cuida de los hermanos de su Hijo, que todavía peregrinan y se hallan en peligros y ansiedad hasta que sean conducidos a la patria bienaventurada. Por este motivo es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro y Mediadora (Lumen Gentium, 62). 
 
Por todo esto, hemos de acudir a María como nuestra abogada, intercesora, mediadora. ¡Cuántas veces lo hemos experimentado en la vida! En situaciones personales, familiares, sociales. María nos enseña con su ejemplo la comunión y la solidaridad entre los hombres. Ella pide y reparte. Es un signo, un lenguaje para nuestro tiempo, invadido de egoísmo, individualismo, indiferencia, competitividad y desigualdades.  
 
Nos enseña también María nuevas perspectivas de la mediación: modelo de virtudes personales, apostólicas, morales, de madre y mujer. Vivir la común-unión con todos, sin enemistades, corazones de puertas abiertas. Practicar la solidaridad en proyectos que tratan de eliminar las desigualdades entre los hombres como son la lucha contra el hambre, la atención y cuidado de los migrantes para que alcancen una vida digna, aliviar los sufrimientos de los enfermos y ancianos con el cuidado, la cercanía y el afecto de todos los que los cuidan, etc. 
 
Todos podemos ser mediadores. La influencia del ejemplo y el testimonio (por ejemplo, en la educación de los hijos). Si se siembra, habrá esperanza de poder cosechar. Los padres de familia, los educadores, los médicos, los sacerdotes, los políticos honrados. San Vicente decía a las Hijas de la Caridad que ellas son las manos de Dios para los pobres. También la Iglesia es la gran mediadora por la predicación, los sacramentos y la práctica de la caridad. 
 
¿Cómo podemos ser mediadores en cuanto socios de la AMM ¿Quiénes necesitan más de nuestra mediación?