jueves, 7 de mayo de 2026

FICHA DE FORMACIÓN: MAYO DE 2026

FICHA DE FORMACIÓN: MAYO DE 2026

CRISTO REY Y MARÍA REINA

La fiesta de Cristo Rey es la culminación del año litúrgico, sobre la obra de salvación realizada por Jesús desde el Adviento-Navidad, Cuaresma-Pascua y tiempo del Espíritu Santo. Fue proclamada por el Papa Pío XI en la Encíclica "Quas primas" (11 de Diciembre de 1925) para contener el ateísmo y la secularización.

Jesús es un rey atípico: "mi reino no es como los de este mundo ". No nace en un palacio sino en un pesebre, sus padres no son unos aristócratas, su estilo es la pobreza y la sencillez, sus armas son la confianza en el Padre y el amor y el servicio a los hombres. Reina desde una Cruz: "Jesús Nazareno Rey de los judíos" (INRI). Es Rey del Universo por la obra de la redención, el perdón, el reino de Dios, la justicia, la verdad y la paz, como dice el Prefacio de la Misa.

Cada ciclo litúrgico destaca un aspecto peculiar de su reinado. El ciclo A lo presenta como el Rey Pastor, porque su reinar fue servir como un buen pastor que quiere, busca, cuida, guía a sus ovejas al reino celestial. Resucitado, vencedor del pecado y de la muerte, es el Hijo de Dios que vive y actúa y devolverá al Padre la creación restaurada lectura) y que marca el estilo de vida para sus discípulos. Bienaventurados porque me visteis y servisteis en el hambriento, en el forastero, en el desnudo, en el enfermo y en el preso.

El ciclo B lo presenta en el diálogo con Pilato como verdadero Rey, que ha venido para ser testigo de la verdad. El libro del Apocalipsis lo presenta como el Testigo fiel, el Primogénito de entre los muertos, el Príncipe de los reyes de la tierra que nos ha liberado de nuestros pecados por su sangre y nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios.

Y el ciclo C, en el diálogo con el buen ladrón, lo presenta como el Rey que promete el Paraíso a todo el que crea y espere en él: "hoy estarás conmigo en el Paraíso ". San Pablo en la carta a los Colosenses invita a dar gracias a Dios Padre, "que nos ha sacado del dominio de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados" (Col 1, 12-14).

Ante este misterio de Jesucristo Rey es preciso admitir su reinado en nuestro interior, adherimos a él, vivir los valores evangélicos de la bondad, la verdad y la paz. Trabajar por instaurar su reinado en las familias en la sociedad. Esta es la vocación de los laicos: anunciar y construir el Reino de Dios. Ante el empeño de algunos de retirar los crucifijos y la religión de las escuelas, que les estorba, trabajar por la verdad y el reinado de Dios.

María Reina en la medalla. El Papa Pío XII publicó el ll de octubre de 1954 la Encíclica "Ad Caeli Reginam" sobre la realeza de la Virgen María y la institución de su fiesta. He aquí algunas palabras.

Asunta a los cielos, María está con Jesucristo, su divino Hijo. María debe ser llamada Reina, no solo por su divina maternidad de Jesucristo, su único Hijo, sino también porque Dios ha querido que ella tenga un papel excepcional en la obra de nuestra eterna salvación. La Encíclica afirma que Cristo, porque él nos ha redimido, es nuestro Señor y Rey, por lo que la Santísima Virgen también es nuestra Reina, debido a la manera única en la que ella participó en la obra de nuestra redención.

Cristo, el nuevo Adán, se debe llamar Rey no sólo porque es el Hijo de Dios, sino también porque él es nuestro Redentor, por lo que, análogamente, la Virgen María es Reina no sólo porque es Madre de Dios, sino también porque es la nueva Eva que se asoció con el nuevo Adán.

María es la mujer glorificada, asunta al cielo, según el pasaje del Apocalipsis 12, 1-6: "una gran señal apareció en el cielo: una mujer revestida del sol, la luna bajo sus pies y en la cabeza una corona de doce estrellas " Y otra señal, un dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, dispuesto a devorar a la criatura en cuanto naciera. Pero la mujer huye al desierto, donde tenía un lugar preparado por Dios para sustentarla.

Este pasaje se refiere tanto a María como a la Iglesia, ambas perseguidas por el dragón del mal, como Herodes, los emperadores romanos y tantos otros a lo largo de la historia. La Iglesia, que da a luz a Jesucristo en sus hijos, también está acosada por el dragón que quiere devorarlos. Pero, de nuevo, en medio del desierto de la persecución, la Iglesia tiene un lugar preparado por Dios y él la sustenta.

Esta victoria sobre el mal también está representada en la medalla en la imagen de la Inmaculada, aplastando con su pie la cabeza de la serpiente que pretende herirla en su calcañar. Son muchas las serpientes que merodean por la tierra como la mentira, la falsedad, la hipocresía, la indiferencia, la injusticia. Todas deben ser pisadas como lo hizo María, la toda santa, la llena de gracia, "la concebida sin la mancha original".

Esta imagen de María Reina le hace exclamar a Santa Catalina: "iQué hermoso será decir: María es Reina del Universo. Y los niños y de cada uno en particular. Ella será llevada triunfalmente y dará la vuelta al mundo ". Por eso, el empeño de la Santa en que se hiciera la imagen con el globo en el lugar de las Apariciones. Fue el tormento de su vida... Virgen Poderosa, Reina de las Misiones.

Comentarios sobre la realeza de María y nuestra manera de servir